El resurrección de los grupos políticos

 El resurrección de los grupos políticos
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Unas resurgen, otras están en proceso de recuperación o se reencontraron con sus electores. Las organizaciones políticas que atravesaron por una ‘mala racha’ durante la década pasada, algunas que incluso desaparecieron, vuelven a resurgir y ya piensan en las elecciones presidenciales y de asambleístas de 2021.

Los colores naranja y celeste del Movimiento Popular Democrático (MPD) volvieron a flamear hace algunos días en las calles de Quito. En 2014 el Consejo Nacional Electoral (CNE), bajo la presidencia de Domingo Paredes, decidió que había que borrar a este grupo político bajo el argumento de que no alcanzó la votación mínima en los comicios de ese año.

Cinco años después, el dirigente histórico del MPD, Gustavo Terán, asegura a EXPRESO que esa fue una excusa para deshacerse de los militantes a los que el anterior Gobierno calificaba como “tira piedras”, pese a que actuaron como sus aliados en la primera etapa del régimen de Rafael Correa.

El año pasado, el CNE transitorio revisó el caso del MPD y le devolvió la personería jurídica aduciendo que se vulneraron sus derechos de participación. A finales de julio se fusionó con el movimiento Unidad Popular (UP), con la que comparten “pensamiento, ideología y valores”, según Terán.

La llegada del organismo electoral de transición también dio nueva vida a otra organización política tradicional. El Partido Socialista Ecuatoriano (PSE) volvió a su línea política clásica con la llegada de Enrique Ayala Mora a la presidencia y el desplazamiento de los militantes cercanos al expresidente Rafael Correa.

Ayala Mora le dijo a EXPRESO que el retorno de la línea clásica se empezó a gestar cuando el CNE transitorio no dio paso a la inscripción de la directiva identificada con el anterior Gobierno porque no se habían atendido los reclamos de exdirectivos y militantes de esta organización.

“Pese a que en los congresos del partido, entre las bases y la militancia, siempre tuvimos mayoría, ellos (los afines al correísmo) tenían el Consejo Nacional Electoral. Con la llegada de las autoridades electorales transitorias, eso cambió”, le dijo Ayala a este Diario.

En el PSE no descuidarán las elecciones del 2021, pero primero se centrarán en formar políticamente a sus militantes. La tarea, según la nueva directiva socialista, estuvo abandonada mientras el partido estuvo en manos de la nueva corriente.

Ya en 2016 otra agrupación tradicional, la Izquierda Democrática (ID), recuperó el estatus de partido político. Fue la única de las organizaciones políticas consideradas grandes, desde el retorno a la democracia, que no pudo reinscribirse cuando la Constitución elaborada en Montecristi así lo exigió.

Las discrepancias internas entre quienes simpatizaban con el anterior gobierno y los que preferían mantenerse al margen del poder de turno hizo que la ID se fracture, salga de la escena política por casi ocho años y algunas de sus figuras den el salto a Alianza PAIS o formen movimientos políticos afines a la anterior administración.

El resurgir de la ID hizo incluso ilusionar momentáneamente a sus militantes con el retorno del expresidente Rodrigo Borja, quien reapareció en los actos de entrega de las firmas y los posteriores festejos por la reinscripción.

Sin embargo, el político experimentado ratificó su decisión de mantenerse alejado de la vida política para dar paso a las nuevas generaciones y que sean estas las que recuperen el espacio que dejó vacío en la centroizquierda la ausencia de la Izquierda Democrática.

No todos los partidos han tenido la suerte de volver a la vida política. En la misma época que se eliminó del registro a la Izquierda Democrática desaparecieron Concentración de Fuerzas Populares (CFP) y la Democracia Popular (DP), que alcanzó el poder con Jamil Mahuad en 1998.

En 2018, parte de la militancia de la Democracia Cristiana, con el aval de sus principales figuras como el expresidente Osvaldo Hurtado, se unieron al movimiento Creando Oportunidades (CREO), que es liderado por Guillermo Lasso.

El efecto llega a más organizaciones

Pero no solo las organizaciones políticas tuvieron la oportunidad de reactivarse con el cambio de autoridades. Varias de corte social o gremial recuperaron su estatus legal como la Unión Nacional de Educadores (UNE) que fue disuelta en agosto de 2016 por decisión del anterior gobierno para dar prioridad a la Red de Maestros que era afín a la denominada revolución ciudadana. En junio pasado, todas las sedes de la UNE fueron devueltas a la entidad que cumplió ya 75 años de creación y sus directivos han empezado a actuar, por ejemplo, denunciando al presidente del Consejo de Participación Ciudadana.

La Fundación Pachamama que fue disuelta en diciembre de 2013 por supuestamente realizar acciones ajenas a los fines y objetivos estatutarios con los que fue creada. Sin embargo, en 2017 en Ministerio del Ambiente, con nuevas autoridades, determinó que el procedimiento de disolución “vulneró el debido proceso” y “no siguió el procedimiento legal” para ser ejecutado. Esta instancia de la sociedad civil aborda temas como la extracción minera y petrolera.

Fuente Expreso

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