Desafío agrícola

 Desafío agrícola
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Alfredo Saltos Guale (columnista)

La agricultura se apresta a librar un fiero combate, ya antes lo hizo con gran éxito cuando las exportaciones ecuatorianas cayeron a límites del desespero y salió al frente para compensar en gran medida la escasez de divisas gracias a los significativos volúmenes que logró ubicar en el mercado internacional, con productos que afloraron de su prolífico suelo, gestión que apuntaló la dolarización; ahora tratará de responder a la colosal responsabilidad de alimentar a su pueblo, sin observar clases sociales, ni estratos económicos, pues tendrá que abastecer con su propia producción la demanda nacional sin recurrir a onerosas e inoportunas importaciones.

Tiene que demostrar su capacidad de afrontar el desafío impuesto por la pandemia, no solo con lo que obtiene de las áreas cultivadas, sino también por su valiosa ganadería de leche y carne, con el extraordinario privilegio de secundarse en una excepcional cosecha camaronera y otras especies acuícolas desarrolladas en cautiverio, consideradas como las mejores del planeta, teniendo además bienes resultantes de su competitiva pesca; y, como si fuera poco, asoma con espléndida eficacia la provisión de carne de pollo y huevos que la industria avícola ecuatoriana exhibe con orgullo. Se puede afirmar, por tanto, que los requerimientos de proteína animal estarán más que satisfechos.

Por el lado de las legumbres, verduras, hortalizas y frutales, sus calurosas áreas costaneras y sus generosos valles abrigados de la Sierra ofrecen una excepcional diversidad, la naturaleza ha sido tan bondadosa y sabia que cuando culmina la recolección de variedades de régimen de Costa, inmediatamente es reemplazada por vegetales del altiplano, con mérito aun mayor porque el origen de esos preciados bienes corresponde mayoritariamente a la agricultura familiar de pequeños agricultores que, con gran esfuerzo y en condiciones adversas, no se cansan de ofertar.

En cuanto a cereales tiene también grandes posibilidades, hay suficiente arroz para cubrir la demanda nacional, puede recurrirse a sembríos de granos ancestrales de fréjol, habas, arvejas, quinua, mereciendo un capítulo especial el maíz, no solamente para consumo directo en todas sus admirables formas, sino como materia prima básica para sostener la actividad avícola y piscícola, en franco crecimiento. El espacio de raíces y tubérculos puede ser llenado con su exquisita papa, yuca, camote, nabo y otros.

La rica información internacional otorga increíbles virtualidades nutritivas a nuestras musáceas, contamos con un ilimitado aporte de banano, propicio a los actuales momentos, en todas sus presentaciones y tipos; y plátano, de inmenso futuro, idóneos para elevar los reducidos promedios per capita que se les asigna, siendo una gran respuesta, así lo dicen los expertos, para fortalecer la capacidad inmunológica y crear una barrera al terrorífico mal.

Se requiere facilitar la movilización de las cosechas, para consumo interno y exportación, que se mejore la logística y se otorgue liquidez, que se concedan créditos rápidos y suficientes que respalden su dinámico flujo y, sobre todo, que se reconozca el justo precio a los agricultores, acorde con el principio que está imponiéndose en el mundo: “sin campo no hay vida”. (O)

Tomado de diario El Universo

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