Arranca el juicio político que definirá el futuro de Trump

 Arranca el juicio político que definirá el futuro de Trump
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Hay películas de las que desvelar su resolución hace que resulte absurdo verlas. Pero hay otras en las que, con independencia de su final, lo interesante está en cómo se cuentan y qué se concluye del relato. La del impeachment a Donald Trump tiene un final claro: Trump seguirá en la Casa Blanca al menos hasta enero del 2021. Lo interesante está, por lo tanto, en el relato. En el camino hasta su absolución y en cómo afecta a las opciones electorales de demócratas y republicanos el próximo mes de noviembre, cuando el pueblo estadounidense decidirá si quiere más o ha tenido suficiente de Donald Trump.

Este martes se inicia en el Senado el tercer juicio político de la historia a un presidente de los EE.UU. La semana pasada se cumplió con los trámites protocolarios (juramento del presidente del Tribunal Supremo y de los senadores, que ejercerán de jurado), y hoy empieza el juicio como tal. El líder de la mayoría republicana, Mitch McConnell, presentará una resolución para establecer los parámetros bajo los que se desarrollará. Se producirá entonces la primera confrontación, porque es improbable que incluya la garantía de que se citarán nuevos testimonios.

Los demócratas aspiran a poder hacerlo y también a pedir documentos que fueron bloqueados por la Casa Blanca en la fase de investigación en la Cámara de Representantes, pero deberán esperar a que termine la exposición de argumentos de la acusación y de la defensa, que comenzará el miércoles y puede prolongarse al menos hasta el fin de semana.

La acusación, representada por siete congresistas demócratas, publicó durante el fin de semana un documento en el que defiende sus principales argumentos. Entre ellos, que «las evidencias prueban de forma abrumadora que [Trump] es culpable» de los cargos de abuso de poder y obstrucción al Congreso.

El primero se fundamenta en sus presiones al presidente de Ucrania para que anunciara una investigación contra el exvicepresidente Joe Biden por sus supuestas corruptelas en este país a cambio, presuntamente, de una visita a la Casa Blanca y de la entrega de ayuda militar por valor de cerca de 400 millones de dólares, que la Casa Blanca retuvo durante 84 días. El segundo, por la obstrucción a la investigación del impeachment al negar la entrega de documentos y la participación de testigos con conocimiento de primera mano de los hechos. Entre ellos, el exasesor de Seguridad Nacional, John Bolton, o el jefe de Gabinete, Mick Mulvaney.

La defensa de Trump

Ejercida por nueve abogados, está por ver en qué medida la defensa del presidente tratará de contrarrestar el relato demócrata con uno propio. Durante la fase de la investigación, la Casa Blanca se negó a enviar una representación y fueron los propios congresistas republicanos quienes defendieron a Trump. Sin embargo, nunca entraron al fondo de la acusación y se limitaron a atacar las formas. Jay Sekulow y Pat Cipollone, dos de los abogados del mandatario, incidieron el fin de semana en lo formal sobre lo sustancial y advirtieron de que el impeachment es «un peligroso ataque contra el derecho de la gente a elegir libremente a su presidente».

En el mes transcurrido entre la votación de los cargos y el inicio del juicio político se han conocido nuevas pruebas y declaraciones que refuerzan los argumentos demócratas contra Donald Trump. Es improbable que modifiquen la opinión del suficiente número de senadores republicanos como para conseguir destituirle (se necesitan veinte y ni una deserción demócrata), pero sí quizá para poder forzar la convocatoria de testigos y con ellos, tal vez, perjudicar las opciones electorales del presidente.

Fuente: Europa Press

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