¡Ya basta. No más impuestos!

 ¡Ya basta. No más impuestos!
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Pedro Valverde Rivera (columnista)

He dedicado varios artículos de esta columna para explicar, desde mi visión, las razones de por qué el centralismo es la principal causa de los males de la república.

La mayoría de las teorías que explican el origen del Estado coinciden en reconocer que su existencia tiene como finalidad garantizar la vigencia de los derechos de sus ciudadanos y, con ello, la satisfacción de sus necesidades fundamentales.

Dicho esto, no es ninguna exquisitez pretender exigirle al Estado que cumpla con sus ciudadanos, pues solo ello justifica su existencia.

Vida, salud, educación y seguridad de los ciudadanos deben ser las prioridades en las que debe trabajar el Estado, a través de sus diferentes instituciones. Y para medir el éxito o fracaso de un gobernante al frente de un país, necesariamente tenemos que medir el estado de atención de ellas y cómo han evolucionado durante su periodo.

En ese orden de ideas, me atrevo a preguntarle, estimado lector, ¿cómo califica la gestión del Estado central en la protección de su vida, salud, educación y seguridad personal?

¿Usted siente que por los impuestos que le paga al Estado en las planillas de servicios públicos, en el IVA e ICE de todos los productos que usted paga para vivir, en el 20,60 % de aporte al IESS, en los aranceles a los productos importados que usted consume (que en muchos casos encarecen su precio en el 100 %) y en el impuesto a la renta, recibe a cambio una adecuada atención y protección de su vida, a través del sistema de salud pública, por ejemplo? ¿Usted cree que la política de seguridad pública del Estado, que usted financia con sus impuestos, le ofrece un aceptable estándar de seguridad para sus actividades cotidianas, de su negocio y de su familia, permitiendo su movilización pacífica y segura a lo largo de todo el territorio ecuatoriano, sin poner en riesgo su integridad ni la de sus bienes materiales?

¿Siente usted la tranquilidad de que si se enferma, el sistema de salud pública le ofrece una atención oportuna y de calidad?

¿Le parece a usted que el sistema de educación pública les ofrece a los ciudadanos del país contenidos de calidad, infraestructura mínima necesaria y calidad de docencia acordes con las necesidades del mundo moderno?

Es probable que al leer mis preguntas, usted sienta que le estoy tomando el pelo, porque las respuestas huelgan por evidentes. Pero lo hago con la finalidad de graficar el rotundo fracaso del Estado en el cumplimiento de la tarea para la que fue creado.

Ya llevamos 190 años de pagar impuestos y de someternos a la disciplina de un sistema jurídico regulado por las autoridades estatales. ¿Y como estamos hoy?

Pues en plena pandemia mundial, cuando la mayoría de los Estados del mundo inyectan miles de millones de dinero a la sociedad civil para ayudar a recuperar la economía, reducen impuestos para estimular a las actividades más golpeadas por el COVID-19, y los que no tienen se endeudan para hacerlo, el nuestro, que le debe plata a “Raimundo y todo el mundo”, ahora pretende pasarle la factura a la sociedad civil a través de impuestos bautizados como “contribuciones”.

Ha llegado el momento de decir ¡Ya basta. No más impuestos! (O)

Tomado de diario El Universo

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