Rusos y estadounidenses, objetivo principal del espionaje a Assange en Embajada ecuatoriana en Londres

 Rusos y estadounidenses, objetivo principal del espionaje a Assange en Embajada ecuatoriana en Londres
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David Morales, director y propietario de Undercover Global S.L., la empresa española de defensa y seguridad encargada de proteger la Embajada de Ecuador en Londres durante la larga estancia de Julian Assange, exigió a sus hombres que catalogaran como objetivos de máxima prioridad a “los ciudadanos rusos y norteamericanos” que visitaran al ciberactivista, según testimonios y documentos a los que ha accedido el portal elpais.com.

Esta empresa espió supuestamente al fundador de Wikileaks para los servicios de inteligencia de Estados Unidos y tras las revelaciones del diario El País está siendo investigada por la Audiencia Nacional.

Morales dio instrucciones por escrito a sus empleados en Londres de que avisaran con antelación de la visita de los objetivos prioritarios de ambos países. Toda la información recabada sobre estas y otras visitas se enviaba a un servidor FTP (File Transfer Protocol) en Jerez de la Frontera, sede de UCE Global S. L. Una especie de “Gran Hermano” donde de forma ordenada se depositaban todos los datos. Archivos de teléfonos móviles, perfiles por nacionalidades (rusos, norteamericanos, alemanes etc), profesiones, archivos de abogados, de diplomáticos, periodistas, médicos etc.

Empleados que trabajaron en UCE Global S. L. aseguran a este diario que a ese servidor se tenía acceso desde la CIA y que Morales no quiso revelar la identidad de “sus amigos americanos” cuando se produjeron problemas técnicos y se solicitó el contacto con el cliente.

Las IP que figuran proceden de EE UU y una corresponde a una empresa que da servicios de seguridad al Federal Bureau of Investigation (FBI).  Un estudio de los informes elaborados durante años por esta empresa demuestra que la actualidad internacional y los acontecimientos que rodeaban al ciberactivista marcaron y modificaron los objetivos de la compañía y de sus “clientes norteamericanos”.

El interés de la empresa española por los ciudadanos rusos se multiplicó al sospechar que el fundador de Wikileaks mantenía relación con servicios de la inteligencia rusa, algo que él siempre ha negado. 

El fiscal Robert Mueller investigaba los intentos de Rusia de interferir en las elecciones de 2016 mediante el hackeo a las cuentas del Partido Demócrata y de la candidata Hillary Clinton.

El australiano Julian Assange cuando fue retirado de la embajada ecuatoriana.

Decenas de miles de correos fueron publicados por Wikileaks y su fundador se convirtió en objetivo principal de la CIA y de su director Mike Pompeo, según reveló The New York Times en 2018. La investigación de Mueller finalmente dio por probada la interferencia de Moscú, aunque no encontró indicios para afirmar que hubiera conspiración con el candidato republicano Donald Trump, su entorno o ningún ciudadano estadounidense.

El foco sobre las visitas de rusos al fundador de Wikileaks se intensificó cuando se sospechó que pretendía salir de la embajada en 2017 con estatus diplomático ecuatoriano y dirigirse a Rusia, algo que sus abogados y el propio Assange niegan. 

A Glenn Greenwald, el hombre al que acudió Edward Snowden para revelarle el espionaje masivo de la agencia de inteligencia norteamericana NSA, se le fotografiaron los visados a Rusia que figuran en su pasaporte, además de su teléfono móvil. Igual control hubo sobre periodistas rusos que visitaron al australiano.

El espionaje a los visitantes norteamericanos se explica en el interés por conocer quienes apoyaban la causa del hombre que destapó los secretos de las acciones militares más secretas de EE UU en Irak y Afganistán. Una difusión de información confidencial por la que ahora la Justicia de ese país reclama su extradición al Reino Unido y le acusa de delitos que suman 175 años de cárcel.

Las cámaras de vídeo con micrófonos incorporados desde el otoño de 2017 en distintos lugares de la embajada grababan sin descanso las 24 horas y los discos duros originales se trasladaban a España y entregaban a Morales. El director de UCE Global S. L. no ha respondido a las llamadas de este periódico para recabar su versión.

La actriz y modelo canadiense Pamela Anderson, amiga de Assange y visitante asidua del fundador de Wikileaks en la embajada de Ecuador en Londres, fue también espiada por el equipo de UCE Global S. L. Sus encuentros fueron grabados y en uno de ellos Anderson, escribió a mano en un papel las claves secretas de su teléfono móvil, ipad y otros dispositivos electrónicos, documento que fue fotografiado por los empleados de la compañía de seguridad española. (I)

The Trust Project
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