Productos para el futuro

 Productos para el futuro
Digiqole ad

Pablo Lucio Paredes (columnista)

La riqueza de los países no existe, solo es la suma de lo que generan personas y organizaciones (de todo tipo) en ese territorio, y el sentido de “país” es que ahí existe cierto entorno institucional, mecanismos formales e informales de convivencia y funcionamiento, que apoyan esa generación. Es pues el valor de los bienes y servicios que se producen (medidos de manera correcta, porque por ejemplo el PIB es una medida con muchas fallas). Pero más allá de la medida, el tema es obvio: las personas o empresas “más ricas” son las que generan más valor, decidido esto por lo que los clientes compran (y así expresan sus preferencias) en el mercado. Pueden ser bienes y servicios (estos cada vez pesan más) valorados por su cantidad (muchas ventas con precios bajos), por su calidad (pocas ventas con precios elevados), o combinaciones. Pueden ser bienes de muy alta tecnología o “normales” (no obsesionarse con alta tecnología), incorporar más o menos novedades en sus procesos, pero finalmente importa que existan suficientes ventas y generar valor mediante procesos productivos eficientes.

Ecuador está en un lugar “medianito” en el mundo, porque produce muchos bienes y servicios de bajo valor, y pocos de alto valor (petróleo, software, etc.)… pero además (no olvidarlo) porque captamos una parte muy pequeña del valor existente en la cadena, que va desde el sitio de producción hasta el comprador final. Los países ricos están exactamente en la situación contraria. ¿Hacia dónde orientarnos entonces? Aplicar esa expresión tan común de “generar más valor agregado”, que por ser muy general requiere precisiones. Pensemos, por ejemplo, en subir el nivel de nuestra producción básica como cacao, café, camarón u otros, convirtiéndola respectivamente en chocolate, café procesado, platillos preparados y más. Pensemos en desarrollar más el turismo con la ventaja de ser pequeños y diversos, porque aunque no sea una actividad de alta tecnología (no importa) hay cada vez más personas en el mundo dispuestas y con capacidad para viajar (y es importante atraer a los turistas que dejan más recursos). Debemos empujar tecnologías ligadas al mundo exponencial en que entramos (inteligencia artificial, robótica, nuevas energías, etc.) o a la biotecnología donde tenemos ventajas por la riqueza misma de nuestra naturaleza. Por ejemplo, tenemos petróleo que muy probablemente en el futuro valdrá menos ante el desarrollo de nuevas fuentes renovables, y por ende debemos explotar más en el presente (pero usar bien esos fondos que genera). Tenemos minería valiosa, que con buenas prácticas extractivas puede tener impactos moderados en el medioambiente.

Y luego hay las mil cosas que no podemos imaginar y la gente crea cuando se le da oportunidades (hace 40 años no imaginamos que seríamos camaroneros o floricultores), ¡en realidad, eso es lo más importante!

Nota. Nuestra falta de consistencia es sorprendente. Los taxistas reclaman para evitar los servicios como Uber. Pero increíblemente estos mismos servicios también habían pedido hace poco que la ley cree cupos “porque ya son demasiados”, se les ayude con un fondo para un sistema informático propio… y que la ley local limite sus aportes a Uber mundial. ¡Increíble!

Tomado de Diario El Universo

Digiqole ad

Artículos relacionados

Leave a Reply