Otro Correa, ¿otro canto de sirena?

 Otro Correa, ¿otro canto de sirena?
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José Hernández (columnista)

Sí, en la política criolla ocurren cosas insólitas: hoy se apuntó en la carrera presidencial Fabricio, el hermano mayor de Rafael Correa. Si se suma a Pierina, que busca ir a la Asamblea, los Correa acaban de inaugurar una nueva dinastía en Ecuador.

Fabricio Correa no confirmó su participación. Es un tema de forma. Su vehículo electoral, el movimiento Justicia Social, está en problemas legales en medio del enfrentamiento entre la Contraloría y el CNE. Su candidatura no es, sin embargo, resultado de un repentino deseo. Todo ha sido bien calculado. Su anuncio, hecho en los topes límites para cumplir con todas las formalidades. El movimiento escogido: Justicia social es el movimiento dirigido por Manuel Castilla, su amigo desde el colegio y miembro -como él- de los grupos de Gustavo Noboa, considerado por Fabricio Correa como su padre espiritual. Y “Justicia social” calza perfectamente con la doctrina social de la Iglesia, porque él no solo es creyente: es curuchupa, un mote que no le mortifica y que lo describe como alguien que defiende la familia heterosexual, es contrario por principio al aborto y cree que el mundo es amoral. Fabricio Correa se autodenomina liberal cristiano.

El hermano mayor trabaja desde hace muchos meses en la candidatura. “Ecuador después la Revolución Ciudadana -dijo hace algunos meses a este pelagato- quedó como Guayaquil después del paso del PRE”. En el fondo, Correa está convencido de que él es el verdadero outsider de esta elección. Y de que el momento requiere un quiebre total del statu quo. Que la unidad nacional que el país requiere no es contra el socialismo que representó su hermano -un sistema según dice en total decadencia- sino contra el bloqueo y principalmente contra los corruptos.

Lo dice, lo dirá a pesar del pasivo -que él niega- que él arrastra desde el 2009 con el país: los contratos que obtuvo en el gobierno de su hermano y que fueron investigados por diario Expreso y luego recogidos en el libro “El Gran hermano”, de Juan Carlos Calderón y Christian Zurita, publicado en 2011. Inicialmente hubo denuncias por 80 millones, pero la Contraloría dijo que Fabricio Correa y sus empresas tuvieron contratos con el Estado por 167 millones de dólares. Ese capítulo marcó el gobierno de su hermano, que denunció ante sus jueces a los autores del libro y luego persiguió a los miembros de la comisión que creó para supuestamente investigar el tema.

Fabricio Correa echó tierra sobre ese tema, que sin duda volverá en esta campaña. En contrapartida, él siempre ha puesta en evidencia las denuncias que llevó a la Fiscalía en contra de lo que él llamó el “círculo rosa” de Carondelet. De hecho, siempre dijo que en el gobierno de su hermano se robó, se cometieron pillerías y se persiguió. Él fue uno de los detractores de ese gobierno. En sus críticas nunca tocó a Rafael Correa, a quien siempre se dirigió como el hermano mayor que protege y alerta al menor.

El tema familiar es una piedra en sus zapatos. Se volvió a constatar hoy cuando evitó comentar un tuit de su hermano en el cual critica su candidatura por ser de su familia, y nada dice de su hermana, puesta por él en la lista de asambleístas nacionales. Ese será un escollo grande que lo acompañará en la campaña si el movimiento que lo patrocina logra superar sus problemas jurídicos en el CNE. Llamarse Correa, pero estar en contra del modelo estatista y tratar a Alianza País que fue de su hermano de cartel monopólico, como seguramente lo hará, no le granjeará votos en el electorado de lo que fue la lista 35. En los hechos, su prédica se centrará en cómo desbloquear el país que él presentará como rehén de carteles políticos y sociales en los cuales incluye las organizaciones políticas, algunas sociales y los sindicatos.

Fabricio Correa quiere ser el elefante metido en una cristalería: patear el tablero político y acabar con el chantaje de la Asamblea Nacional. ¿Cómo? imponiendo la democracia directa como método de gobierno: hacer consultas populares por celular y generar mandatos indiscutibles para los asambleístas. Algunas de sus propuestas las ha venido haciendo en videos de menos de un minuto, que ha compartido en su chat y en los cuales ha dicho al presidente Moreno lo que debería hacer para sacar al país de la crisis.

¿Otro Correa, otro canto de sirena? Fabricio Correa, si se logra inscribir su candidatura, animará la campaña por las cacerolas que arrastra, por lo que representa, por la misión que cree tener, por la visión que en muchos temas recuerdan a Jair Bolsonaro y por la formas que usará para comunicar su propuesta.

Tomado de 4 Pelagatos

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