Nos ‘chinearon’

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Paola Ycaza Oneto

Escribía hace poco que hay instituciones educativas que consideran que el acuerdo con el FMI nos ha robado soberanía. Pero ellos mismos, poco hablan de cuando aceptamos ser marionetas de China. En este analizaré las recientes negociaciones que tuvimos con los tenedores de bonos de nuestra deuda en contraste con la reestructuración de China. El 20 de julio el país presentó la Solicitud de Consentimiento, que fue aceptada por el 98,5 % de los tenedores de deuda del Ecuador. Días después se cerró el proceso de negociación con tenedores de bonos globales, con la liquidación de esta solicitud, y que incluye el bono PDI de intereses acumulados entre marzo y agosto de 2020, con 0 % de interés.

Bajo la propuesta de reestructura ecuatoriana, aproximadamente el 98,5 % del monto vigente fue intercambiado por tres nuevos bonos que suman $ 15.563,4 millones.

El grupo de tenedores que votó a favor de la propuesta ecuatoriana, además de los tres nuevos bonos recibirán un cuarto bono PDI al 0 %, por los intereses acumulados de marzo a agosto de este año, que contempla un monto de $ 1.005 millones, y que incluye un recorte del 14 %. La propuesta de negociación contempla un plazo de 6,1 a 12,7 años. El bono actual de mayor plazo vence en 2030 y el nuevo bono más largo vence en 2040. Ahora veamos la negociación para reestructurar la deuda con China. El 16 de septiembre se acordó reestructurar un tramo de la deuda de $ 474 millones con el Eximbank. Esta se suma a lo alcanzado con China Development Bank (CDB), en agosto del 2020, con lo que el Ecuador no tendrá que realizar pagos durante los próximos doce meses al CDB por $ 417 millones.

El acuerdo permite reprogramar los pagos de capital correspondientes a los cuatro préstamos más grandes de la cartera de crédito con Eximbank, que representan el 84,2 % de la deuda total del país, y que financiaron los proyectos Coca Codo Sinclair, Paute Sopladora, Minas-San Francisco y Línea de Transmisión de 500 kV. Las primeras tres son hidroeléctricas caras y cuestionadas por su calidad y funcionamiento. Los chinos no alteraron las condiciones originales. La tasa promedio de estas operaciones es del 6,44 %. Los pagos de capital se reanudarán en marzo del 2022, y se distribuirán proporcionalmente a lo largo del plazo por vencer de los cuatro préstamos, es decir, entre los años 2025 y 2029.

En comparación con la reestructuración de los tenedores de bonos, esto es muy cercano a una burla.

China hizo préstamos condicionados a contratarse a ellos mismos y a comprar sus insumos para la construcción de obras. Y a la hora de reestructurar la deuda, poco le faltó para mofarse de la negociación. Nos prestó para pagarles, beneficiándose por un lado del destino de los fondos prestados y los márgenes en las obras y, por otro, de los intereses del financiamiento. Pero algunos preguntan por la soberanía perdida con cada desembolso del FMI y hasta persiguen con un juicio político no a los que firmaron los desembolsos de China para pagar obras con sobreprecio, a los que suscribieron preventas petroleras inconstitucionales o a los responsables del default, sino a quien intenta corregir los desastres económicos de cuando nos “chinearon”. (O)

Tomado de diario El Universo

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