Mundo: ¿bajan los intereses?

 Mundo: ¿bajan los intereses?
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Pablo Lucio Paredes (columnista)

La tasa de interés es un precio fundamental. Tiene al menos dos interpretaciones. Una, es financiera, ¿cuánto pagan por los fondos ahorrados y cuánto cobran por un crédito? Otra, es más esencial: cuánto valoramos el futuro frente al presente, es decir, cuánto requiero que me paguen para preferir dejar de consumir hoy y consumir mañana (ahorrar o posponer consumo). El tema es esencial, porque bajo cualquiera de estas interpretaciones determina la estructura productiva de un país: más bienes de consumo o de inversión, el tipo de actividades que más se desarrollan (¿tecnología o vivienda?). Y siendo un precio esencial no debería estar sujeto a los vaivenes de la política o los gobiernos, sino a la interacción libre de los agentes económicos, porque su manipulación lleva a enormes distorsiones en la economía (ejemplo, burbujas), pero sí está sujeto.

Desde que existen los bancos centrales se han tornado en guías de las tasas de interés. Intentan marcar las tasas básicas para que el mercado las tome como referencia y las siga, lo cual no siempre sucede porque los mercados (que recordemos son simplemente lugares físicos o virtuales donde se encuentran oferentes y demandantes cada uno con sus propias necesidades, deseos, etc.), pueden tener sus propias visiones. Y por eso la relación entre bancos centrales y mercados se ha tornado un tema de teoría de juegos, de estrategia, del “juego del gato y el ratón”.

Hoy lo vivimos en los Estados Unidos, donde la Reserva Federal (Banco Central), que en principio es independiente de gobiernos y actores financieros, ha ido cambiando rápidamente de visión en los últimos meses. Cuando se dio la crisis del 2008, la receta fue clara: bajar el interés brutalmente (hasta 0,25%), para estimular la economía. Luego, cuando esto se logró hacia 2016 (ojo, no necesariamente por la acción monetaria pública sino por mil otros factores propios de la economía real y podría decirse incluso a pesar de la intervención monetaria), las tasas empezaron a subir hasta 2,50% a inicios 2019, y la previsión mayoritaria era que seguirían subiendo 1 punto hasta 2020. De repente se juntan una serie de factores (mercados financieros nerviosos por la subida de los intereses en una economía altamente endeudada, guerra comercial con la China, menos crecimiento, etc.) y la Reserva decide frenar primero y luego posponer las subidas… se decía que quizás se retomarían en el último trimestre del año. Y otra vez “de repente” estos factores negativos aparentemente se profundizan y hoy el tema de futuro es: ¿cuándo bajan las tasas? Cambio de escenario. La apuesta casi mayoritaria es que hasta septiembre se materializará esa baja. Pero hay muchas dudas sobre esa realidad, porque es parte del juego estratégico de la comunicación: a veces mandar noticias reales, otras solo señalar intenciones o quizás “falsas” noticias para influir sobre el mercado en cierta dirección.

Para Ecuador la baja sería buena: menos costo para nuestra deuda, más recursos hacia mercados emergentes, menos presión en tasas internas, dólar quizás más débil y petróleo más caro. Todo está por verse, pero hay quizás un cambio de tendencia…

Tomado de Diario de El Universo

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