Morales dice que ganó elecciones en Bolivia y denuncia intento de golpe de Estado

 Morales dice que ganó elecciones en Bolivia y denuncia intento de golpe de Estado
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LA PAZ, 23 oct (Reuters) – El presidente de Bolivia, Evo Morales, se declaró nuevamente el miércoles ganador de las elecciones del fin de semana y criticó a la oposición acusándola de orquestar un “golpe”, luego de multitudinarias protestas que denunciaron que los comicios fueron manipulados.

Residentes toman fotos del edificio del Tribunal Electoral de Santa Cruz, que fue incendiado por manifestantes durante una protesta, en Santa Cruz, Bolivia. 23 de octubre de 2019. REUTERS/Rodrigo Urzagasti
Cientos de personas con banderas y fuegos artificiales se concentraron en la noche del miércoles frente al edificio de la autoridad electoral de La Paz.

El recuento oficial de los sufragios se mantuvo casi intacto durante el día, mostrando que Morales obtuvo el 46,68% de los votos con el 97,5% de los datos escrutados, 9.83 puntos sobre su principal rival, Carlos Mesa, apenas por debajo de la ventaja de 10 puntos porcentuales que necesita para evitar un balotaje.

En un combativo discurso el miércoles en La Paz, Morales criticó los hechos violentos de la víspera, que incluyeron la quema de oficinas electorales y enfrentamientos entre policía y manifestantes, a los que apuntó como focos instigados por la oposición y la intervención extranjera.

“He convocado a esta conferencia para denunciar ante el pueblo boliviano y el mundo entero: está en proceso un golpe de Estado. Anticipadamente, se prepararon la derecha con apoyo internacional para un golpe de Estado”, dijo Morales.

En su discurso, Morales pidió a los bolivianos a “defender la democracia”. Más tarde, el líder de origen indígena buscó en un evento en Cochabamba el respaldo de las fuerzas militares, una fuente de apoyo político clave.

Por su parte, Mesa llamó el miércoles a manifestantes a realizar “protestas permanentes” hasta la confirmación de una segunda vuelta en los comicios presidenciales y dijo que presentaría evidencia de prácticas de fraude electoral.

Manifestantes, enojados por lo que consideran un intento del Gobierno de manipular las elecciones del domingo, realizaron una protesta masiva en la noche del martes en La Paz, frente al hotel donde la junta electoral del país procesaba los votos restantes.

En las calles, los manifestantes, mayoritariamente jóvenes, cantaban que no querían vivir en una dictadura como en Venezuela.

Las protestas en Bolivia comenzaron luego de que el conteo oficial de votos se paralizó por casi 24 horas a partir de las últimas horas del domingo, el día que se realizó la elección.

Fue entonces que Morales dijo que su partido obtendría un triunfo en primera rueda, pese a que los datos iniciales indicaban que el mandatario tendría que atravesar una segunda vuelta electoral para obtener una nueva reelección.

«¿DE QUÉ TIENE MIEDO?”
La incertidumbre y protestas son el mayor desafío al que se ha enfrentado Morales, el primer mandatario origen indígena que durante casi 14 años ha gobernado el país andino.

Hasta las recientes elecciones, el exlíder del gremio de productores de coca dirigió a Bolivia en medio de una relativa estabilidad política y crecimiento económico.

Sin embargo, la decisión de Morales de competir por un cuarto mandato consecutivo, desafiando los límites constitucionales y un referendo en 2016, enfureció a muchos bolivianos.

“Si quiere salir elegido y limpio, debe aceptar una segunda vuelta. ¿De que tiene miedo?”, preguntó María Luz Vargas, una vendedora de periódicos de La Paz que cerró su puesto temprano el martes para unirse a las protestas.

La Organización de Estados Americanos (OEA), el ente encargado de supervisar las elecciones, cuestionó el recuento de votos y adujo un “drástico” e inexplicable cambio en la tendencia de sufragios, dañando la confianza de los votantes en el proceso.

En una reunión el miércoles, para discutir los acontecimientos en Bolivia, la OEA dijo que Morales no podía proclamarse ganador y recomendó que, aún si logra una ventaja de 10 puntos respecto de su contendor más cercano, el país debería realizar una segunda vuelta electoral.

Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea, entre otros, expresaron su preocupación por la integridad del proceso electoral.

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