Lenín, el indescifrable

 Lenín, el indescifrable
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Por: Vicente Albornoz Guarderas

¿Fue Lenín un buen presidente? La pregunta es difícil, tanto como descifrar al mismo presidente. En resumen, fue un buen presidente, pero con muchos peros, aunque con muchos más méritos.

Debo confesar que desde hace mucho más de una década, siempre dije que Lenín Moreno “me cae bien y me parece simpático, a pesar de que ideológicamente estamos muy lejos”. Y esto no sólo era un tema de contrastes con su antecesor, sino porque el hombre siempre era una persona calmada, amable, que nunca dirigió su energía a insultar.

Cuando empezó su mandato, Moreno fue una continuación del gobierno de Correa, con un vicepresidente y muchos ministros puestos por él. Pero algún rato, algo hizo click y Moreno decidió distanciarse de Correa. Probablemente había distanciamientos anteriores, quizás fue la constatación de la mala situación económica, tal vez el tomar conciencia de la cantidad de corrupción del período Correa, pero el hecho final es que algo pasó y Moreno se convirtió en el más eficiente eliminador del correísmo.

En colaboración con esa extraordinaria persona que fue Julio César Trujillo, Moreno desmontó toda la estructura antidemocrática creada por el anterior gobierno y, sobre todo, el control de la justicia que, luego de casi una década, volvió a ser independiente. Y una Fiscal independiente, sumada a un contralor que (a ratos) fue independiente, empezaron a destapar los incontables casos de corrupción que luego de los debidos procesos, fueron condenados por esa justicia que gracias a su independencia, no tuvo ningún empacho en sentenciar a los poderosos.

Después vino el cambio en el equipo económico, que inmediatamente cambió el rumbo de la política económica, pero que fue demasiado tímida en la velocidad de las reformas. Ese es uno de los múltiples puntos indescifrables. ¿Si ya se estaba en la dirección correcta, por qué se avanzó tan lentamente? Porque no es que se trataba de ajustes graduales (el gradualismo consiste en avanzar a pasos pequeños hacia una meta ambiciosa), sino que parecían ajustes parche que carecían de un norte evidente.

Pero poco a poco la política económica fue aclarando su rumbo y el primer acuerdo con el Fondo Monetario ya se hizo con metas más claras. Y ahí vino el más indescifrable de los hechos relacionados con Moreno: el ajuste de los precios de los combustibles en octubre 2019, algo que no había sido pedido por el FMI y que no era la única salida a los problemas del déficit. También ahí vino una de las movidas más inteligentes y misteriosas del gobierno: el dar el paso hacia atrás antes de que sea demasiado tarde, algo que quizás salvó la democracia e impidió que nos convirtamos en Chile o Colombia.

Tomado de diario El Comercio ec.

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