Lasso: lo social y emocional

 Lasso: lo social y emocional
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Por: Gonzalo Ruiz Álvarez

El 24 de Mayo de 1822 en la Cima de la Libertad, en las faldas del Pichincha los patriotas sellaron la batalla definitiva contra el poder imperial.

Un día similar en 1981 fallecía en un accidente aéreo Jaime Roldós, el presidente joven, símbolo del retorno a los gobiernos civiles, los valores de la democracia y los derechos humanos, impregnados en la Carta de Conducta de Riobamba conocida como la ‘Doctrina Roldós’.

El 24 de mayo de 2021 Guillermo Lasso recibía la banda presidencial colocada en su pecho por una mujer amazónica. La fecha sugiere conexiones simbólicas que además afloraron en los discursos recientes y que apuntan a valores implícitos sugerentes.

El Presidente conectó la cercanía del bicentenario de la Batalla del Pichincha (2022) con el ‘nuevo siglo de republicanismo’. El discurso tuvo un alto sentido social. La salud y la urgencia de las vacunas, la lucha contra la pobreza , derrotar al desempleo, retar a los empresarios a su contribución.

Guillermo Lasso hizo un llamado para trabajar con la Asamblea Nacional en la coincidencia temporal de un ex banquero y una lideresa de la Amazonia al frente de las dos funciones del Estado. Una tarea tan requerida como compleja de labrar por la diversidad política del parlamento.

El final de la era de los caudillos supone un reto en la conducta diaria del Presidente y su ejercicio de tolerancia. ‘Democracia, democracia y más democracia’ es la receta para superar esta tara que atraviesa al Ecuador republicano con líderes fuertes y autoritarios presentes en los siglos XIX, XX y XXI.

Lo que llamó la atención del discurso presidencial, a más de la ausencia siempre recurrente de culpar de todo al pasado inmediato, fue la reiterada mención a la figura de Jaime Roldós Aguilera. Tres veces lo nombró ante la Asamblea, una vez más repitió la frase de cierre de la magistral pieza oratoria del 10 de Agosto de 1979 ante la Cámara Nacional de Representantes, en el balcón de Carondelet y lo volvió a citar en la toma de posesión del gabinete ministerial.

‘Agua’ era el clamor que el pueblo le hacía a Roldós en la campaña de 1978. Lo dijo con énfasis al pie del monumento al Libertador Simón Bolívar en La Alameda. Un país que clamaba por agua mientras los ríos correntosos bañaban los sembríos del país del sur. Un discurso que recuerdo vívido.

Otra metáfora que empleó Jaime Roldós fue a la inauguración del Palacio de Justicia en Guayaquil. Él se preguntaba ¿cuándo se inauguraría la Justicia? Una pregunta que sigue vigente ante los intentos de las mafias y los caudillos de meterle la mano.

Los analistas no atinan a descifrar el valor emocional que significa citar a Jaime Roldós cuando la mayoría de la población es joven y apenas lo recuerda. Sin embargo el valor simbólico recreado puede ser potente en las virtudes cívicas de Roldós y en sus profundas convicciones democráticas y las batallas por librar para alcanzar justicia social, salud, y empleo, otras tantas rémoras tan vigentes hoy, como hace 40 años y algo más, pueden ser luz para el nuevo tiempo.

Tomado de diario El Comercio ec.

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