Las redes sociales y la política

 Las redes sociales y la política
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Por: Francisco Carrión Mena

No pretendo hacer una alabanza a las redes sociales por las conocidas distorsiones que contienen (‘trolls’, manipulaciones, anónimos, ‘fake news’ y demás), pero no es menos cierto que en buena medida son canales abiertos y amplios para que la ciudadanía haga escuchar su voz, exprese sus sentimientos y exponga su opinión sobre los más diversos temas, unos triviales y otros de fondo, en particular sobre la política que nos concierne a todos especialmente en esta coyuntura. En otras palabras, un instrumento de persuasión y también de presión muy efectivo que llega a millones de personas.

A pesar de que dirigentes políticos -no todos-, periodistas, analistas políticos, entre otros, las descalifican, no hay duda de que ejercen una legítima influencia sobre los mandatarios para que tengan presente su criterio al momento de tomar una decisión, más aún si esta concierne al Estado y a su vida diaria.

Acaba de suceder. El presidente Lasso escuchó a sus mandantes, muchos de los cuales se pronunciaron por las redes sociales y no en las calles, como habría sido usual, por las limitaciones impuestas por la pandemia. Escuchó al pueblo decir que no quería un gobierno vinculado a la corrupción, al autoritarismo, al irrespeto y al chanchullo y se inclinó, arriesgando su capital político, por lo que tarde o temprano debía ser: romper con su alianza con el PSC con el cual llegó en alianza a la presidencia, pero no a la Asamblea Nacional.

Guillermo Lasso ha dado una prueba adicional de su calidad de estadista que está para oír al pueblo y decidir, que es para lo que fue elegido. Se unió a partidos democráticos y asambleístas independientes, también democráticos, en una alianza que, aunque frágil podría permitirle gobernar si se mantiene unida para pasar las leyes que ha ofrecido para reactivar la economía, estabilizar políticamente al país y evitar la crispación social. Y para esto las redes sociales han jugado un rol muy importante. Miles de mensajes reproducidos en las diferentes plataformas incesantemente a través de las redes sociales pudieron haber con certeza impactaron en la voluntad del máximo líder de Creo, por lo que no hay que desmerecer ni deslegitimar a los medios digitales de comunicación que abundan en el espacio virtual. No hubo manifestaciones callejeras, que pudo haberlas habido por el rechazo al correísmo y al PSC, hubo expresiones pacíficas pero insistentes.

Pero tampoco hay que sobre dimensionar a las redes. Son cada vez más influyentes, sí, pero la decisión la tomó el presidente Lasso arriesgando su inicio de gobierno con gran olfato político. Se ha quitado de en medio aun compañero de ruta poco fiable y a un poderoso grupo político caracterizado por la corrupción, el talante antidemocrático y represivo.

Un nuevo punto a favor de Guillermo Lasso, sin aún empezar su mandato.

Tomado de diario El Comercio ec.

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