La Merced, Buenos Aires

 La Merced, Buenos Aires
Digiqole ad

Lourdes Luque Silva (columnista)

Por 1912 huasipungueros de varias haciendas aledañas huyeron de salarios bajos y malos tratos cruzando la quebrada de Rumichaca y se establecieron a 2.270 m sobre el nivel del mar, levantaron las primeras chozas de carrizo, cubiertas con hojas. Poco tiempo después iniciaron la siembra de maíz, fréjol, zambo, camote y zanahoria. La llamaron Buenos Aires por la calidad de su clima y cuando llegó la iglesia tomo el nombre de La Merced.

Según el censo, antes del descubrimiento de esa veta de mina, estaban asentadas 1.890 personas que vivían plácidamente como cualquier poblado andino; a las 22 horas apagaban la luz y a descansar.

Por su ubicación, su biodiversidad es muy alta. Sus pobladores son agricultores, ganaderos y piscicultores. A fines del 2017 ya amanecía en discotecas, karaokes y bares, con proliferación de drogas, alcohol, y prostitución. El flujo del dinero ilegal y sucio corría, la denominación más común era la del billete de 100. La población se mezclaba con cerca de diez mil colombianos, venezolanos y de muchas otras provincias del Ecuador, atraídos por la fiebre del oro, quienes subían a diario a la “ciudad de plástico” que habían construido como campamento en la búsqueda del metal precioso.

Los hechos violentos que ocurrieron la última quincena de junio, por la lucha de poder de grupos ilegales, con varios muertos y muchos heridos, obligó al presidente Moreno a decretar un estado de excepción en la zona, el 1 de julio. Amigos que hacían trabajos pastorales allí preguntan ¿por qué no se decretó excepción antes? Años de desidia, de abandono total. Ni la Policía, ni el Ejército podían actuar, nunca les dieron el apoyo suficiente para parar esa barbarie. Ellos mismos tuvieron que someterse a las revisiones de mafias armadas y ¡todo eso ocurría frente al cuartel de San Jerónimo! Solo le pedimos a Dios que vuelva la paz al sector, concluyen ellos.

Esta es la minería ilegal que este país no quiere. Arrasó con la tranquilidad, con la vida cotidiana familiar, con la biodiversidad y hasta con la vida de muchos.

Tomado de Diario Expreso

Digiqole ad

Artículos relacionados

Leave a Reply