La fiesta juliana

 La fiesta juliana
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Francisco Huerta Montalvo (columnista)

Guayaquil gusta mucho de celebrar cada aniversario de su fundación española. A mí me agrada aprovechar la fecha para recordar que desde mucho antes ya existía un asentamiento poblacional aborigen. Lo hago para destacar la idea del gran mestizaje producido a lo largo del tiempo y a la vez rescatar nuestras más antiguas señales de identidad, felizmente preservada y mantenida con orgullo: el ancestro huancavilca. También, por supuesto, para hacer notar que Guayaquil es más vieja que lo que podría presumirse haciendo cuentas desde el asentamiento creado por los conquistadores, que fue varias veces quemado por los rebeldes indígenas.

Vale la pena reivindicar esa vieja rebeldía que se suma al aporte ibérico que, cultivado bajo la protección del apóstol Santiago, nos introdujo al culto a la verdad, por dura que esta sea.

Sin duda, en la idiosincrasia guayaquileña pesan positivamente el amor a la libertad expresado bajo las múltiples manifestaciones en que es posible hacerlo pero, fundamentalmente, en el rechazo a cualquier forma de despotismo. Todas las grandes fechas de Guayaquil son una muestra de su permanente voluntad de vivir en libertad al tiempo que progresar a base del trabajo fecundo de sus habitantes.

Ahora, cuando el país sufre un claro estancamiento y preocupantes signos en su economía, nuestra ciudad tiene que ser factor dinamizador de la misma y seguir manteniendo el empuje tradicional en las diversas contribuciones productivas que permitieron atribuirle, aun sin poseer recursos no renovables como el petróleo, la condición de capital económica del Ecuador.

No hay cómo bajar la guardia atendiendo a cualquier clase de temor que paralice las nuevas inversiones. El miedo al fracaso no puede ser mayor que la búsqueda del éxito, aunque hacerlo implique riesgos. La voluntad de salir adelante es otra manera de ser guayaquileños. Claro que hacen falta reglas del juego claras y transparencia en las diversas cifras de la economía, incluyendo la manera cómo se distribuyen los ingresos en las distintas regiones del país. Por lo demás, ahora toca disfrutar de la fiesta.

Tomado de Diario Expreso

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