Incertidumbre sobre el estado de salud del presidente Trump

 Incertidumbre sobre el estado de salud del presidente Trump
Digiqole ad

¿Cuándo dio positivo por coronavirus Donald Trump? ¿Hizo cuatro viajes en su avión oficial, dio un mitin electoral y mantuvo reuniones con donantes de su campaña, a sabiendas de que tenía el Covid-19? ¿Ha recibido oxígeno? Sus pulmones ¿han sufrido daños? Todas esas cuestiones han sido puestas sobre la mesa después de la rueda de prensa del equipo médico que atiende al presidente en el Hospital del Ejército de Walter Reed, en Bethesda, a las afueras de Washington, indica elmundo.es.

La comparecencia de los facultativos, lejos de clarificar la situación sobre el estado de salud del jefe del Estado y del Gobierno de EE.UU., ha creado más confusión. Sean Conley, el médico de Trump, insistió una y otra vez en que el presidente «está evolucionando muy bien», tiene «la moral muy alta», y fue ingresado «con tos moderada y fatiga». Y de ahí no salió.

¿Ha recibido Donald Trump oxígeno en algún momento? «Ahora mismo no lo necesita». ¿Sabe cuánto tiempo permanecerá hospitalizado? «Cada día evaluaremos cómo está y qué es necesario hacer». ¿Hay peligro de que desarrolle una neumonía? «Es un peligro asociado a esta dolencia». ¿Qué fiebre llegó a tener? «No voy a dar cifras específicas». ¿Ha sufrido daños pulmonares? «Estamos haciendo ultrasonidos, estamos siguiendo todos los protocolos». ¿Cuándo fue el último test que se hizo al presidente y que salió negativo? «No voy a entrar en el tema de las pruebas».

Todo eso no hizo más que disparar la especulación. Inmediatamente después de la rueda de prensa, la agencia de noticias Associated Press afirmó que Trump había recibido oxígeno el viernes en la Casa Blanca, y el diario ‘The Wall Street Journal’ declaró, citando a fuentes anónima del entorno del presidente, que «las próximas 48 horas van a ser críticas».

Pero lo que concitó toda la atención fue la primera frase de Conley, que presumiblemente había sido escrita por la Casa Blanca: «Han pasado 72 horas desde el diagnóstico». Eran las 11:40 del mediodía cuando Conley dijo eso. Habían pasado 35 horas y 44 minutos desde que Trump había anunciado en Twitter que él y su esposa, Melania, tenían Covid-19. La pregunta era inevitable: ¿Había ocultado la Casa Blanca que el presidente era positivo durante 36 horas en las que Trump mantuvo su agenda de mítines, viajes en avión, y reuniones a puerta cerrada?

La distinción no es baladí. Si al presidente de Estados Unidos se le detectó el virus el miércoles al mediodía en vez del jueves a última hora de la noche, violó todas las normas de seguridad de los Centros de Control de las Enfermedades (CDC, según sus siglas en inglés), que es el organismo del Estado de EEUU que trata de coordinar la lucha contra el coronavirus.

Porque el mismo miércoles por la tarde, Trump voló en su avión oficial al estado de Minnesota -cinco horas en total, entre ida y vuelta-, donde dio un mitin multitudinario. El jueves por la tarde voló desde Washington a su campo de golf en Bedminster, en New Jersey. Allí, dio otro mitin y participó en una mesa redonda en una de las salas del edificio.

Solo a la vuelta a Washington, cuando la agencia de noticias Bloomberg había desvelado que la colaboradora de Trump Hope Hicks se había sentido mal al volver de Minnesota y estaba enferma con covid-19 -algo que la Casa Blanca había mantenido en secreto-, se anunció que el presidente iba a someterse a pruebas. Y a la una menos seis minutos de la madrugada del viernes, hora de Washington, Trump declaró en Twitter que tanto él como Melania habían dado positivo.

La discreción en el tratamiento de la salud de los jefes de Estado y de Gobierno es la norma. Y Estados Unidos no es una excepción. Ronald Reagan, John F. Kennedy, Franklin Delano Roosevelt, y Woodrow Wilson son algunos de los presidentes de ese país que mantuvieron sus dolencias en secreto, a pesar de que Wilson estuvo prácticamente incapacitado para ejercer sus funciones en sus dos últimos años de mandato.

Pero hay una diferencia: la enfermedad de Trump es contagiosa. Y mucho. No es un balazo, un cáncer de colon, o deterioro cognitivo (Reagan), una enfermedad de Addison (Kennedy), secuelas de la polio y graves problemas coronarios (Roosevelt), o una trombosis cerebral (Wilson). Si la Casa Blanca ocultó que el presidente y su esposa eran positivos, estaba poniendo en peligro la salud de quienes le rodean.

Por ahora, ha trascendido que tres senadores republicanos -Ron Johnson, Mike Lee, y Thom Tills-, el jefe de campaña de Trump -Bill Stepien-, tres de sus personas de máxima confianza -Hicks, Kellyanne Conway y el ex gobernador de New Jersey, Chris Christie-, y tres periodistas acreditados en la Casa Blanca han dado positivo.

Todos ellos participaron en el acto que se celebró en la residencia oficial del presidente el sábado para presentar a la candidata al Tribunal Supremo, Amy Coney Barrett. En el evento, como es habitual en todos los que participa Trump, prácticamente nadie llevaba mascarilla. Cuando acabó el acto, hubo varias reuniones dentro del edificio.

Violaron normas del debate

Los problemas van más allá de los asesores de Trump. El moderador del debate presidencial del martes entre el presidente y el candidato demócrata Joe Biden, el periodista Chris Wallace, ha desvelado que Trump y su familia violaron las normas del evento al llegar demasiado tarde como para someterse a las pruebas del covid-19.

Durante el debate, los Trump fueron las únicas personas que rompieron también con la obligatoriedad de llevar mascarillas puestas. Es más: los organizadores se las ofrecieron, pero las rechazaron. Biden ha dado negativo en las pruebas. Wallace se someterá a un test el lunes. 

Para Norman Ornstein, investigador del think tank republicano American Enterprise Institute, que estuvo presente en el debate, la falta de medidas de seguridad por parte de Trump y su entorno en el debate «es un comportamiento criminal». (I)

Digiqole ad
Paúl Herrera

Paúl Herrera

Artículos relacionados