Guillaku

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Por: Eduardo Peña Triviño

La síntesis recoge lo mejor de los principios conservador de la tesis y renovador de la antítesis. Son las célebres tríadas de Hegel, que recogió Marx para fundamentar el Materialismo Dialéctico. Lo que Hegel decía que era el espíritu, Marx decía que era la materia. Me atreví al neologismo del título porque considero que los candidatos Lasso y Pérez deberían fundir sus propuestas, pues se complementan. El mensaje de Pérez es esencial porque quiere conservar la pachamama y es sinceramente ecológico. Le falta la visión económica de lo global, de los entresijos de la arquitectura financiera mundial, que no es cosa fácil. Ojalá su equipo económico pueda suplir la carencia, pero he leído el mensaje del candidato y no encuentro algo válido. Tal vez lo diga en la segunda parte de la campaña, si gana el puesto. A Lasso le falta profundizar en el enfoque social. En un gesto para la galería ofreció incrementar el salario mínimo. Pero no llega a quienes no tienen trabajo ni a quienes se han acostumbrado a recibir dinero por el solo hecho de ser pobres. Pero ese es el país que elige. Ofrece crear trabajo y está bien, pero parece que la gente no entendió su mensaje y perdió hasta en el bastión de sus aliados social cristianos. Da la impresión de que está distante del pueblo y le hace daño el sambenito de banquero explotador.

Debo mencionar que la revolución del 9 de octubre no pudo triunfar sin el apoyo de dos fuerzas: el pueblo que ofreció su sangre y los ricos de Guayaquil que pusieron el dinero para financiar los gastos de la campaña libertadora. Sucre lo reconoció en una carta escrita a Bolívar en que se queja de que se ve precisado a “vivir de los recursos de la provincia de Guayaquil”. Una guerra se hace con armas y pertrechos. Estos tienen que comprarse. El pueblo no tiene plata, es chiro. Los ricos sí la tienen. Y si conviene a sus intereses, se hacen generosos y patriotas. Esa es la realidad cruda. Nada se hace en una sociedad sin dinero. Quien maneja la plata que ahorran las personas son los banqueros. Usted les entrega su dinero en depósito para que se lo devuelvan cuando usted quiera. Los banqueros saben que deben dar prestado a quien les pide. Exigen garantías para recuperar sus créditos. Tienen que ser exigentes y a veces crueles (así los ven los deudores). Es la razón por la cual la gente no quiere a los banqueros, pero ellos su hacen trabajo. Además, ganan más dinero que muchos otros.

No estoy justificando a la banca. Ella se defiende sola. Solo explico que para que se entienda que los trabajos deben ser mancomunados. Que dependemos unos de otros y que cada cual tiene que hacer su trabajo de la mejor manera. Por lo cual necesitamos que los señores Pérez y Lasso se pongan de acuerdo y negocien. La política, como arte, estriba en saber negociar y ceder para ganar. Si por falta de acuerdos triunfan los que destruyeron al Ecuador, Lasso y Pérez tendrán que ser acusados por la historia. Grave carga.

Redoble por Gustavo Noboa. Fue un hombre de luz. Excelente en todo: como esposo y padre de familia, como maestro, como presidente pulquérrimo y eficiente. Retornó a la fuente de la luz. Bendito sea. (O)

Tomado de diario El Universo

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