Filtraciones y escándalos

 Filtraciones y escándalos
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Lolo Echeverría Echeverría (columnista)

Vivimos en la era de la imagen; lo que no se puede ver y mostrar no existe. Desde siempre, los políticos han ocultado ciertos hechos y por eso existen el secreto de gobierno, el secreto de guerra, el secreto de Estado. Eran cosas que todos sabían pero no se podían mostrar ni decir. Los gobiernos y los altos funcionarios, manejan el secreto pretextando que desean evitar alarmas o quebrar la paz social; es decir, nos tratan a los ciudadanos como a niños.

Esta costumbre de los gobernantes de ocultar los negocios del Estado, ha llegado muy lejos. Preservar la paz social, se asume, autoriza la mentira o al menos lo que se llama confidencialidad. Los términos de la deuda son confidenciales, los contratos con China tienen cláusulas de confidencialidad. Se han ido al diablo el derecho a la información y el derecho de los electores a fiscalizar a sus representantes. Ahora tenemos déspotas que nos imponen todos los días sus verdades y nos dan de comulgar con ruedas de molino.

Los secretos que se sueltan de vez en cuando se llaman filtraciones y son aireadas por los mismos custodios de los arcanos para castigar a alguien, para provocar algo, para ocultar algo. Por este manejo profesional del secreto se ha puesto de moda, en todas partes, la filtración de grabaciones utilizando a los medios de comunicación o las redes sociales.

En México, el presidente López Obrador, es un maestro de las verdades alternativas y discursos paternalistas. Todos los días relata los hechos y dice cuáles son verdaderos y cuáles falsos. Hace pocos días consiguió la extradición de un ex director de Pémex, ‘la mina de oro’ de los políticos mexicanos. El corrupto confeso se ha dado gusto imputando, sin presentar pruebas, a políticos de oposición. Sus acusaciones llegan primero al escritorio del Presidente para que saque provecho político. El extraditado ha declarado que varios ex presidentes recibieron plata de Odebrecht para la campaña electoral. Pocos días después se filtró un video en el cual aparece el hermano de López Obrador recibiendo dineros para la campaña. No confundan, explicó el Presidente con aire didáctico, son cosas totalmente diferentes, una es corrupción y otra es colaboración.

Cito el caso de México porque es más fácil reír del ridículo ajeno, pero nosotros tenemos muchos casos iguales o peores. Un acuerdo para robar dinero público se calificó de “acuerdo entre privados”; la compra de votos en la Asamblea, pagados con la entrega de hospitales para que negocien la compra de medicamentos, se transformó en un caso de confiscación de una pistola vieja y algunas vasijas rotas.

Para mantener la paz social o evitar alarma entre los ciudadanos-niños, se nos viene diciendo casi todos los días que la pandemia está bajo control, que ya mismo llega al pico, que hay camas suficientes, que a nadie se le niega atención médica; así llevamos meses empobreciéndonos irremediablemente.

Tomado de diario El Comercio ec.

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