El remezón de Morales

 El remezón de Morales
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José Ayala Lasso (columnista)

La renuncia del señor Evo Morales, como consecuencia de las protestas populares que se iniciaron a raíz de la vergonzosa y condenable intervención del gobierno y sus aliados en las maniobras que cambiaron los resultados de las últimas elecciones presidenciales, ha sido interpretada de diversas formas. No hay duda que la influencia de las ideologías políticas ha tenido mucho que ver en la materia.

Para los practicantes o defensores del socialismo del siglo XXI, lo ocurrido en Bolivia es, ni más ni menos, un golpe de estado.

Nada cuenta para ellos la disposición constitucional vigente en Bolivia que prohíbe más de una reelección sucesiva para ocupar la presidencia; nada, la voluntad del pueblo que, en el referéndum convocado por Morales, se pronunció contra su reelección; nada, el anti democrático recurso que utilizó para que sus serviciales amigos de la Corte Constitucional concluyeran que, a pesar de todo ello, asistía a Morales el derecho humano de ser indefinidamente reelegido; y nada, finalmente, el vergonzoso fraude organizado, contra ley y moral, para cambiar los resultados de la reciente votación y darle el triunfo, fraude tan evidente que, según los veedores internacionales, anuló la legitimidad de dicha elección.

El pueblo boliviano resolvió que las ambiciones de perennidad de su presidente habían colmado la medida de su paciencia e ido más allá de lo que una sociedad democrática puede resistir. Reaccionó de manera elocuente, llenando calles y plazas en rechazo del fraude y de la prepotencia. La Policía y las FF.AA. se negaron a reprimir las manifestaciones de descontento. Morales no vio otra salida que presentar la renuncia de su cargo y anunciar que buscaría asilo en México.

He allí una muestra adicional de los problemas que se originan cuando los beneficiarios de los regímenes hiperpresidenciales se enamoran del poder y de las ventajas que se ofrecen a quien o quienes lo ejercen. Emerge en tales el afán de perpetuarse en el mando, de autoritarios pasan a ser tiránicos, abandonan la sobriedad y se refocilan en el lujo y terminan propiciando situaciones de facto de las que esperan, como último recurso, sacar ventaja.

Los socialistas del siglo XXI, en demostración de una colosal incoherencia, han condenado el “golpe de estado” en Bolivia mientras estimularon y participaron en las manifestaciones violentas de desestabilización política en Chile y Ecuador. Hace poco se los vio derramando emocionadas lágrimas de alegría al saber que, por razones procesales, Lula da Silva había salido de la cárcel en la que purgaba su pena, y ahora aplauden sonrientes el asilo que Morales ha recibido de México. Para ellos, la moral está definida por su conducta, el derecho, por su palabra. Así, terminan exculpando a corruptos y albergando a líderes fallidos.

Tomado de diario El Comercio Ec.

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