El presidente debe acusar

 El presidente debe acusar
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Mauricio Gándara Gallegos (columnista)

Según la doctrina universal y nuestras leyes penales, toda persona que llegue al conocimiento de que se ha cometido una infracción penal debe denunciarla a la autoridad competente; esta obligación se redobla cuando esa persona ejerce autoridad; mucho mayor la obligación del presidente de la República, que, por mandato constitucional, debe cumplir y hacer cumplir las leyes. En ese caso está el presidente Moreno, cuando dijo, durante la visita del secretario de Estado Pompeo, y refiriéndose al caso Julian Assange y a un supuesto centro de espionaje montado en la Embajada de Ecuador en Londres, que tiene “las pruebas de que desde su habitación (la de Assange) se hackeaba a países hermanos”. (El Comercio, 21 de julio del 2019). Esto quiere decir que desde la embajada ecuatoriana se violaba la Convención de Viena –que es ley para Ecuador– que en su artículo 41, numeral 3, establece que “los locales de la misión no deben ser utilizados de manera incompatible con las funciones de la misión tal como están enunciadas en la presente Convención…”. El presidente Moreno está pues en la obligación de acusar o al menos denunciar esta violación de la Convención ante la Fiscalía General y adjuntarle las pruebas que afirma tener. Por supuesto que la fiscal general, de inmediato, porque ya está en su conocimiento, pues la noticia es pública, debe abrir el expediente correspondiente e investigar y sindicar a los responsables de esta infracción penal, que daña el honor nacional. El espionaje de Assange, particularmente la intervención en la campaña electoral de Estados Unidos en 2016, ha tomado nuevamente gran revuelo por un reportaje de CNN sobre este espionaje desde el local de la embajada, y por la investigación de la intervención rusa en la campaña estadounidense del fiscal especial Robert Mueller, quien debe concurrir estos días ante el Congreso de los Estados Unidos.

Por el honor nacional esto debe quedar esclarecido y sancionados los responsables. Es evidente que Assange es agente de Rusia; es público que el expresidente Correa colabora con la cadena noticiosa Rusia Today; es público que al conferirle a Assange la nacionalidad ecuatoriana, la Cancillería de ese entonces pretendía otorgarle un puesto diplomático en Rusia. En la CNN, el expresidente Correa pareció desconcertado, dando excusas, pero no negó que conoció del espionaje de Assange; dijo algo como que Assange lo ha engañado. El presidente Moreno, un poco tarde, ha llegado a comprobar que la embajada en Londres era un centro de espionaje. Nosotros los ecuatorianos hace tiempo que lo denunciamos; yo, personalmente, lo he denunciado muchas veces, señaladamente en artículo de hace algunos años, titulado ‘Guarida diplomática’ (EL UNIVERSO, 5 de agosto de 2016).

El secretario de Estado Pompeo afirmó que Assange será extraditado a los Estados Unidos. Nosotros no debemos apoyar eso. No debemos, tampoco, comprometernos con Estados Unidos en la guerra cibernética, porque nuestra dependencia sería absoluta; hay que mantener distancias: ni muy cerca ni muy lejos de la superpotencia; podríamos actuar con estados y compañías independientes.

El presidente debe acusar ante la Fiscalía General y debemos denunciar los ciudadanos. 

Tomado de Diario El Universo

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