El noruego Kristoff gana la caótica primera etapa del Tour de Francia

 El noruego Kristoff gana la caótica primera etapa del Tour de Francia
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Sin hablar, sin tocar, sin besar. En el Tour de los enmascarados, el de la burbuja del aislamiento, nada es lo que parece. Una ruptura con todo lo antes conocido.

En Niza (Francia) arrancó una etapa extraña, si en anteriores ediciones la prueba empezaba con un test cronometrado, hoy se levantó el telón con una jornada en línea de 156 kilómetros para el lucimiento de Alexander Kristoff, el velocista noruego del UAE Emirates. El primer maillot amarillo del Tour del coronavirus, indica elmundo.es.

El veterano corredor (33 años) impuso su punta de velocidad a Giacomo Nizzolo (NTT Pro Cycling), el sprinter más en forma hasta el inicio del Tour, con victorias en la París Niza, en el campeonato de Italia en ruta y en el Europeo en carretera, a Elia Viviani (Cofidis), a Sam Bennet (Deceuninck), a Peter Sagan (Bora) y a Caleb Ewan (Lotto Soudal).

Mientras, en su primer Tour de Francia, el ecuatoriano Richard Carapaz terminó en el puesto 44, a 16 segundos del ganador de la etapa.

Una jornada lluviosa que comenzó cerca del Paseo de los Ingleses de Niza ante un reducido número de espectadores y donde el suizo Michael Schar (CCC) y los franceses Fabien Grellier (Total Direct Energie) y Cyril Gautier (BB Hotels Vital Concept) intentaron sorprender al pelotón con un ataque de lejos. Su excursión por la zona quebrada de los alrededores de Niza finalizó a 60 kilómetros de la meta.

Un día de nervios, con constantes caídas debido a un asfalto muy resbaladizo, con el ruso Pavel Sivakov (gregario de Egan Bernal en el Ineos), los franceses Thibaut Pinot, Julian Alaphilipppe y Marc Soler como damnificados ilustres.

Mucho estrés en el grupo, con percances permanentes, hasta que los capos acordaron un armisticio a 55 kilómetros de la llegada por la peligrosidad del trazado. No tenía sentido arriesgar el pellejo en la jornada inaugural, pensaron. Un pacto conservador.

Una etapa bloqueada para esquivar riesgos, un freno al espectáculo hasta ocho kilómetros de la llegada, ya con un firme seco, donde los lanzadores de los sprinters aceleraron el ritmo para el lucimiento de Kristoff.

Estreno polémico, con una molesta incertidumbre pegada a los huesos. Antes del inicio, la organización del Tour aclaró que excluirá a los equipos en los que se confirmen dos casos positivos de Covid-19, incluidos técnicos y auxiliares, y no sólo en corredores.

El director de la prueba, Christian Prudhomme, aseguró que la medida se ha adoptado en consonancia con las autoridades sanitarias francesas, que son las que establecen el marco de protección sanitaria frente a la pandemia. El Gobierno francés ha impuesto una medida más drástica. Cada una de la 22 escuadras cuenta con una plantilla de 30 personas en el Tour, en total se vigilarán a 700 individuos.

Una medida que no agrada a los corredores. La Unión Ciclista Internacional reclama que los positivos tendrán que confirmarse con un segundo test para ser tenidos en cuenta, pero ylos organizadores aseguraron que lo harán siempre que sea posible en el plazo de tiempo. El Tour asegura que cuenta con un laboratorio móvil para efectuar 50 test diarios y 350 en las jornadas de descanso.

En la salida, el ministro de Educación francés de Deportes, Jean-Michel Blanquer, consideró «muy débil» la hipótesis de una suspensión de la prueba antes de su final. «Este tipo de cosas pueden pasar, pero pienso que no va a ocurrir porque realmente hay un trabajo extraordinario hecho por los organizadores del Tour». Muchas incógnitas para una carrera que se balancea en el alambre. (D)

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