El levantamiento de los once triunfos

 El levantamiento de los once triunfos
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Ariruma Kowii Maldonado (columnista)

Las jornadas de la semana anterior me recordaron las confrontaciones que se generaron en la invasión: los españoles dotados de armamento sofisticado, y nuestras comunidades defendiéndose con arcos, lanzas, hondas, escudos, etcétera. Y sin embargo, mantuvieron la resistencia; y en varios casos lograron vencerlos.

Hoy la escena resultó igual: el gobierno, con sus Fuerzas Armadas provistas de armamento superior, y las comunidades con sus lanzas, sus escudos de madera, sus cascos de los botellones de agua y el coraje de los jóvenes, mujeres y hombres se mantuvieron. No se cansaron. Y esa voluntad, ese coraje que logramos constatar en esta jornada, permitió hacer realidad los siguientes triunfos:

Primer triunfo. La voluntad, el coraje de la dirigencia de base que logró convocar a las comunidades a alistarse en esta gran jornada de reivindicación económica, política y el reto de la dirigencia nacional.

Segundo. El ministro de Defensa, amparado en el decreto del “estado de excepción”, aseguró en cadena nacional del 6 de octubre que no se permitirá la llegada de las comunidades a Quito; llegaron el lunes al anochecer.

Tercero. Ante la inminente llegada de las comunidades a Quito, el presidente Lenín Moreno se vio obligado a gobernar desde Guayaquil.

Cuarto. La paralización de la carretera nacional, la adhesión de movimientos sociales del país y la suspensión de clases en todos los niveles educativos.

Quinto. La gran marcha de la unidad, la solidaridad y la paz; marcha que genera la paralización de la capital y la mayoría de las provincias de la Sierra y la Amazonía.

Sexto. La resistencia en territorio y la solidaridad internacional, generada por ciudadanos extranjeros y fundamentalmente residentes indígenas de los distintos países del mundo, como en Argentina, Nueva York, Bélgica, el Cabildo Kichwa de Bogotá, etc.

Séptimo. El develamiento del racismo oculto que existe en la sociedad ecuatoriana. El racismo, principal causante de la situación de pobreza y corrupción del país.

Octavo. El viernes 11 y sábado 12, a pesar de los ataques prolongados de la Policía y el Ejército, los (a) jóvenes (indios, mestizos) mantuvieron la resistencia y el Gobierno Nacional decretó el toque de queda e invitó al diálogo.

Noveno. El involucramiento de las Naciones Unidas y la Conferencia Episcopal como mediadores del diálogo, su desarrollo y el acuerdo mutuo de la derogatoria del Decreto 883. Gana el país, ganamos todos; este continente del Abyayala (América) gana la paz.

Décimo. La derrota del correísmo, sus asambleístas, su militancia, sus aliados externos con sus estrategias y prácticas extremas que pusieron en riesgo el país, la integridad de los jóvenes y el espíritu de paz de las movilizaciones.

Undécimo. La sabiduría, el coraje de las mujeres indígenas, su liderazgo y la presencia de una generación joven.

Hoy, el reto, la responsabilidad de construir un país intercultural y plurinacional debe ser asumido con mayor voluntad política por todos quienes hacemos este país.(O)

Tomado de diario El Universo

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