El Estado indispensable

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Por: Walter Spurrier Baquerizo

El debate sobre el tamaño del Estado merece un cambio de énfasis: manténgase o redúzcase su tamaño, debe mejorar exponencialmente la calidad del gasto público. Debe priorizarse el servicio a la ciudadanía en lugar de crear burocracia e invertir en proyectos faraónicos. Los acontecimientos recientes han evidenciado la deficiencia de los servicios y lo imprescindible de la presencia de Estado.

Seguridad: La matanza carcelaria revela lo inadecuado del sistema penitenciario. Se suman las fallas en el sistema de justicia, que permite que estén en las calles delincuentes que han sido aprehendidos en numerosas ocasiones. La seguridad pública se la presta de manera deficiente.

Salud: Estos días faltó vacuna pentavalente, con la que se debe inocular a los menores de un año. Se sabe cuántas vacunas se necesita cada año, sin embargo el Estado no presta ese servicio sin contratiempos. ¿Qué podemos esperar entonces cuando se suscita un evento catastrófico inesperado, como la pandemia, que requiere inoculación masiva?

Al cierre de febrero, han llegado 41 880 dosis de la vacuna Pfizer, lo que permitirá vacunar a 21 mil servidores de la salud. Chile con una población algo mayor, comenzó a vacunar en febrero 3, y ya 3 millones de chilenos han recibido la primera dosis. Chile es el país latinoamericano con la economía más abierta, sin embargo mantuvo un adecuado sistema de salud pública que se coordina con el sector privado. Chile se apresta a retornar a una casi normalidad mientras Ecuador sigue azotado, temeroso de nuevas olas de contagio. La pandemia muestra que un buen sistema público de salud es indispensable.

Electricidad: Texas, contraria a la existencia de un sector público importante, regula muy ligeramente a las empresas eléctricas privadas, que invierten poco en capacidad de generación de reserva. Texas acaba de sufrir una rigurosísima tormenta invernal, algunas centrales eléctricas salieron de la red, mientras que el frío extremo obligó a la población a tener prendida la calefacción. Las tarifas subieron estratosféricamente. Familias modestas, que pagaban unos USD 60 mensuales, pasaron a pagar hasta USD 900 diarios, mandándolas a la bancarrota. En Ecuador la regulación es mejor que la tejana, pero hay mala inversión pública: se contratan megaobras con sobreprecio y frecuentemente defectuosas, en cambio se descuida la distribución y la energía de las megaobras no llega al usuario.

Educación: El mejor camino para la movilidad social es la educación gratuita o muy barata, y de calidad, a todos los niveles. La calidad de la educación pública debe mejorar de manera radical.

Que el nuevo gobierno ofrezca mejores servicios, con el mismo presupuesto. Que el contribuyente no sienta que lo que paga va a saco roto.

Tomado de diario El Comercio ec.

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