El espléndido camarón

 El espléndido camarón
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Walter Spurrier Baquerizo (columnista)

Hace pocos días hubo un encuentro en Chennai, India, para evaluar las perspectivas del camarón del 2020 en adelante. Hubo un ganador absoluto, indiscutido: el camarón ecuatoriano.

Un conferencista representante del sector camaronero nacional estimó que la producción llegaría a 640 000 toneladas en 2019; casi en su totalidad se exporta. El mayor exportador del mundo es India, pero se estima que este año sus exportaciones caerían a 600 000 toneladas. Con lo que el Ecuador, a su palmarés de mayor exportador de banano del mundo, sumaría el de mayor exportador de camarón.

Las cifras de ventas de los dos últimos años son espectaculares. En el evento en la India se midió el crecimiento de los últimos doce meses (a junio) en relación con los doce anteriores y encuentra que Ecuador incrementó el volumen de sus exportaciones en 38 %, mientras que declinaron las ventas de todos los otros cinco grandes exportadores.

Este fenomenal crecimiento se da en un contexto de caída de los precios; por lo que el año no es tan bueno para los camaroneros. Pero demuestra que hay un sólido crecimiento basado en inversión para modernizar procesos, mejorar calidad, bajar costos y aumentar producción. Todo esto, a pesar de que Ecuador es un país de costos altos, lo que le ha restado competitividad a todas las industrias.

Problemas hay, muy en especial la decisión de la Aduana china de suspender el permiso para importar camarón de ciertas empresas ecuatorianas, argumentando la existencia de mancha blanca. Pero esa restricción vence a fines de este mes, y es de suponer que el tema termina ahí.

El problema se habría originado en que hasta principios de este año había poco control en China a las importaciones de camarón, y empresas vietnamitas compraban grandes volúmenes de camarón ecuatoriano para contrabandearlo a China. Vietnam es el tercer mayor exportador mundial. Los importadores chinos compraban poco camarón a los exportadores ecuatorianos. Eso cambió este año, y la Aduana china debe haberse alarmado al ver que de buenas a primeras, aparecía Ecuador como el mayor proveedor. Ecuador logró colocar en otros mercados la mayor parte del camarón que China no permitió entrar.

El gran desarrollo del camarón ha atraído importante inversión extranjera, sobre todo en alimentos balanceados. Cuando una industria es atractiva, no falta el capital.

Todavía hay campo para incrementar la competitividad. Las camaroneras deben convertirse a energía eléctrica y consumir menos diésel importado. Con ello consumirían una energía más amigable al ambiente, y de la cual Ecuador tiene exceso de capacidad de generación. Hay un crédito internacional blando para el tendido de la red eléctrica, que podría al menos cubrir las camaroneras del golfo de Guayaquil. Pero esa es una actividad estatal, donde el cumplimiento de engorrosos trámites burocráticos pesa más que el beneficio fiscal y la mejora de la competitividad.

Una ventaja de la que goza el sector camaronero es que no está normado por una ley que busca proteger la ineficiencia, como es el caso del banano. Si no modernizamos la norma para el guineo, Guatemala y Honduras, entre otros, terminarán de sacarnos de los mercados, como ya está pasando en Estados Unidos.(O)

Tomado de diario El Universo

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