EE.UU.: irreconocible

 EE.UU.: irreconocible
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Francisco Carrión Mena

Ese país admirable, con ese pueblo tan laborioso; ese país, el más poderoso del planeta por su economía, su tecnología, su cultura, su poderío militar, su influencia geopolítica, vive una etapa obscura e impredecible. Ese país, EE.UU., atraviesa una grave crisis de valores.

En estos últimos años han aparecido síntomas de descomposición impensables en dos ámbitos casi sagrados en EE.UU.: la democracia y la convivencia racial. El primero, resulta inimaginable que el presidente Trump evada afirmar que, de ser el caso, habrá una transmisión del mando pacífica. Y ha ido aún más allá, en un mitin ha dicho que por decreto impedirá que su contendor, el demócrata Joe Biden, asuma el poder por considerarlo “incapaz”.

Por lo demás, el Presidente está empeñado en deslegitimar el proceso electoral del 3 de noviembre, que no se ha interrumpido nunca en la historia ni durante la Guerra Civil. Con tal fin, cuestiona el voto por correo que es usual en su país.

La administración Trump se ha caracterizado por una inhabitual inestabilidad de los miembros de su gabinete, incluyendo los de su círculo más cercano y en campos de enorme relevancia. La causa: sus caprichos y varios escándalos financieros y sexuales. En febrero del 2019 se desarrolló el proceso, tercero en la historia de Estados Unidos, del impeachment al Presidente por abuso de poder. No fue aprobado por el Senado porque los republicanos tienen mayoría.

A lo anterior se suma el segundo ámbito, la violencia generada por el racismo que parece haberse despertado con virulencia. Los casos de la muerte de dos afro descendientes por abuso policial de oficiales blancos han levantado una ola de indignación que el Presidente ha sido incapaz de detener, según unos, o no ha querido hacerlo, según otros. Ya se habla de que en una coyuntura así, el país podría encontrarse al borde de una guerra civil.

Y en política exterior, todo es confuso. Después de los halagos al presidente Xi Jimping los primeros años, Trump ha pasado a la ofensiva culpándole de la pandemia del covid-19 y ha montado no solo una guerra comercial sino una suerte de guerra fría con China. Entre tanto, mantiene una relación extraña, estrecha y cordial con Putin a pesar de las advertencias de sus propios servicios de seguridad e inteligencia. Y como si fuera poco, se ha reunido amistosamente ya en dos ocasiones con el líder y dictador norcoreano Kim Jong-un, jurado enemigo de EE.UU., sin haber obtenido nada. Entre tanto sus relaciones con sus tradicionales aliados europeos y Canadá son poco alentadoras.

La primera potencia del mundo, siempre respetuosa de sus tradiciones democráticas, de su legalidad interna y por sobre todo de su Constitución, resulta irreconocible a la hora actual. Al mundo entero no le conviene unos EE.UU. así y, al Ecuador, tampoco…

Tomado de diario El Comercio ec.

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