Desarrollan el primer marcapasos inalámbrico y sin batería que se biodegrada tras cumplir con su función

 Desarrollan el primer marcapasos inalámbrico y sin batería que se biodegrada tras cumplir con su función
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Los marcapasos cardíacos son pequeños aparatos tradicionalmente operados con baterías, capaces de percibir si el corazón está latiendo irregularmente o de forma muy lenta. En esos casos, el dispositivo envía un impulso eléctrico para que el corazón lata al ritmo correcto. Sin embargo, los marcapasos clásicos deben ser reemplazados ocasionalmente, ya que tanto las baterías como los cables pueden desgastarse, lo que conduce a nuevos procedimientos quirúrgicos. Además, estos dispositivos no están exentos de complicaciones médicas, entre las que se incluyen infección del lugar de implantación, daño tisular, hemorragia y trombosis.

No obstante, esos problemas podrían estar más cerca de resolverse gracias a este reciente e innovador marcapasos, en el que todos sus componentes son biocompatibles y se absorben naturalmente en los fluidos del cuerpo en el transcurso de cinco a siete semanas, sin la necesidad de una extracción quirúrgica. El dispositivo, muy flexible y liviano, podría usarse en pacientes que necesitan estimulación temporal después de una cirugía cardíaca o mientras esperan un marcapasos permanente.

«Nuestros marcapasos transitorios inalámbricos superan las desventajas clave de los dispositivos temporales tradicionales al eliminar la necesidad de cables percutáneos para los procedimientos de extracción quirúrgica, lo que ofrece la posibilidad de reducir los costos y mejorar los resultados en la atención al paciente», señaló John Rogers, desarrollador principal del mecanismo. «Este tipo inusual de dispositivo podría representar el futuro de la tecnología de estimulación temporal», agregó.

El nuevo marcapasos pesa menos de medio gramo y encapsula electrodos que se laminan suavemente sobre la superficie del corazón para generar un pulso eléctrico. Otra de sus ventajas es que recolecta energía de forma inalámbrica de una antena remota externa mediante protocolos de comunicación de campo cercano, la misma tecnología utilizada en los teléfonos inteligentes para realizar pagos electrónicos.

Por su parte, el cardiólogo y codirector del estudio Rishi Arora subraya que «eventualmente será posible implantar estos marcapasos bioabsorbibles a través de una vena en la pierna o el brazo», lo que permitiría proporcionar la estimulación temporal a pacientes que han sufrido un ataque cardíaco o a «pacientes que se someten a procedimientos con catéter, como el reemplazo de la válvula aórtica transcatéter».

«La plataforma de electrónica transitoria abre un capítulo completamente nuevo en la medicina y la investigación biomédica», concluyó Igor Efimov, también codirector del estudio. «Los materiales bioabsorbibles que son la base de esta tecnología permiten crear una gran cantidad de dispositivos transitorios de diagnóstico y terapéuticos para monitorear la progresión de enfermedades y tratamientos, administrar terapias eléctricas, farmacológicas, celulares, reprogramación de genes y más», detalló el experto.

Investigadores de las universidades de Northwestern y George Washington, en EE.UU., publicaron recientemente un artículo en la revista científica Nature Biotechnology en el que revelan haber desarrollado el primer marcapasos «transitorio» de la historia, un dispositivo inalámbrico y sin batería que se implanta en el cuerpo y se biodegrada tras haber cumplido con su función.

Los marcapasos cardíacos son pequeños aparatos tradicionalmente operados con baterías, capaces de percibir si el corazón está latiendo irregularmente o de forma muy lenta. En esos casos, el dispositivo envía un impulso eléctrico para que el corazón lata al ritmo correcto. Sin embargo, los marcapasos clásicos deben ser reemplazados ocasionalmente, ya que tanto las baterías como los cables pueden desgastarse, lo que conduce a nuevos procedimientos quirúrgicos. Además, estos dispositivos no están exentos de complicaciones médicas, entre las que se incluyen infección del lugar de implantación, daño tisular, hemorragia y trombosis.

No obstante, esos problemas podrían estar más cerca de resolverse gracias a este reciente e innovador marcapasos, en el que todos sus componentes son biocompatibles y se absorben naturalmente en los fluidos del cuerpo en el transcurso de cinco a siete semanas, sin la necesidad de una extracción quirúrgica. El dispositivo, muy flexible y liviano, podría usarse en pacientes que necesitan estimulación temporal después de una cirugía cardíaca o mientras esperan un marcapasos permanente.

«Nuestros marcapasos transitorios inalámbricos superan las desventajas clave de los dispositivos temporales tradicionales al eliminar la necesidad de cables percutáneos para los procedimientos de extracción quirúrgica, lo que ofrece la posibilidad de reducir los costos y mejorar los resultados en la atención al paciente», señaló John Rogers, desarrollador principal del mecanismo. «Este tipo inusual de dispositivo podría representar el futuro de la tecnología de estimulación temporal», agregó.

El nuevo marcapasos pesa menos de medio gramo y encapsula electrodos que se laminan suavemente sobre la superficie del corazón para generar un pulso eléctrico. Otra de sus ventajas es que recolecta energía de forma inalámbrica de una antena remota externa mediante protocolos de comunicación de campo cercano, la misma tecnología utilizada en los teléfonos inteligentes para realizar pagos electrónicos.

Por su parte, el cardiólogo y codirector del estudio Rishi Arora subraya que «eventualmente será posible implantar estos marcapasos bioabsorbibles a través de una vena en la pierna o el brazo», lo que permitiría proporcionar la estimulación temporal a pacientes que han sufrido un ataque cardíaco o a «pacientes que se someten a procedimientos con catéter, como el reemplazo de la válvula aórtica transcatéter».

«La plataforma de electrónica transitoria abre un capítulo completamente nuevo en la medicina y la investigación biomédica», concluyó Igor Efimov, también codirector del estudio. «Los materiales bioabsorbibles que son la base de esta tecnología permiten crear una gran cantidad de dispositivos transitorios de diagnóstico y terapéuticos para monitorear la progresión de enfermedades y tratamientos, administrar terapias eléctricas, farmacológicas, celulares, reprogramación de genes y más», detalló el experto.

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Paúl Herrera

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