Cynthia Viteri: “En la casa nos morimos de hambre, pero en la calle nos mata el coronavirus”

 Cynthia Viteri: “En la casa nos morimos de hambre, pero en la calle nos mata el coronavirus”
Digiqole ad

El 15 de mayo del año 2019, Cynthia Viteri, fue posesionada oficialmente como Alcaldesa de Guayaquil. Hoy, después de 12 meses frente al Municipio, son numerosos los hitos de gestión, de la mano de hechos relevantes que han marcado la historia de la ciudad. Durante su administración, ha debido enfrentar tensiones sociales, generadas por una crisis económica in crescendo, como resultado de acciones inherentes al Gobierno, con una inseguridad galopante que demandó un mayor compromiso del sistema judicial, y un octubre de incertidumbre con movilizaciones a nivel nacional que desembocaron en saqueos, violencia dirigida y una amenaza latente a la urbe porteña, que fue contenida de pie por la principal funcionaria del Cabildo y que mantuvo flameando la bandera libertaria blanquiceleste.

Nuevo Plan Más Seguridad

La gestión municipal no se detuvo y brilló con luz propia. La inseguridad desembocó en un acuerdo con el gobierno para impulsar el nuevo Plan Más Seguridad. Más de 13 millones de dólares, hasta agosto pasado, salieron de las arcas municipales para equipos, vehículos, tecnología, recursos humanos y logística en general, para plantar cara a la delincuencia organizada. Un problema de competencia gubernamental y una de sus obligaciones primordiales contempladas en la Constitución, pero que no fue asumido debidamente, ante la falta de recursos por una crisis económica sin precedentes en el país; sin embargo, una vez más, por iniciativa de la Alcaldesa Viteri, en su afán de defender a los guayaquileños, la ciudad apoyó con sus fondos la lucha por la seguridad ciudadana.

Manifestaciones a Nivel Nacional

En octubre, con una agenda festiva que iniciaba la programación cronológica para el Bicentenario del 2020, con un espléndido plan de obras emblemáticas, se registró una amenaza de la mano de la violencia organizada y que se avecinaba a la ciudad puerto para convertirla en botín de guerra. La unión de los guayaquileños manifestada en una marcha gigantesca por la Nueve de Octubre, dejó sentada la voluntad firme de la burgomaestre porteña de plantar cara y batalla en defensa de la urbe. Una vez más, Guayaquil rechazó a quienes pretendían mancillarla, justamente en el mes en que celebraba su gesta independentista por la libertad.

Las obras no se detuvieron y toda la agenda de desarrollo y servicio centrada en la ayuda social propugnada desde su campaña electoral, siguió adelante en los dos últimos meses del año. Eso se podía concretar gracias a la buena administración que permite al Municipio tener fondos para enfrentar cualquier déficit en el presupuesto, ocasionado por el incumplimiento del gobierno, renuente a devolver las rentas que por ley le corresponden a Guayaquil.

Crisis Sanitaria COVID-19

Pero del mundo llegó la peor amenaza a la vida. Cuando la ciudad comenzaba el año con las perspectivas de un desarrollo y progreso centrado en el bienestar de sus habitantes, especialmente de los menos afortunados, con servicios innovadores y que atendían la salud primordialmente; con planes de crédito para los emprendedores jóvenes y los vendedores autónomos, una de las más mortales epidemias llegó al país, centrándose en Guayaquil, golpeada inmisericordemente con más de 10 mil muertos, una paralización obligada de actividades y el confinamiento de sus habitantes. Una ineficiente intervención de los servicios estatales de salud, ahondó la tragedia guayaquileña ante el coronavirus, dejando en los meses de marzo y abril pasados, una media de 460 muertos diarios.

Viteri asumió directamente la lucha contra el coronavirus. “Lo vamos a enfrentar, no vamos a esperar que nos mate; lo buscaremos donde esté y salvaremos vidas”, alertó en su momento. Y de las 4 centenas de muertos, pasamos a 17.

En menos de un mes se conjuró la pandemia, no se la eliminó, porque hasta ahora ningún país lo ha podido hacer hasta que se produzca la vacuna. Pero en Guayaquil, se paró el avance del virus y se bajó ostensiblemente la curva ascendente de mortalidad lo que fue reconocido internacionalmente.

Más de treinta millones de dólares, una movilización, sin parangón en la historia, ni en el país, de recursos, tecnología, más de 500 médicos contratados, levantamiento de toda una infraestructura hospitalaria expresa con 42 puntos de atención de salud, con Unidades de Triaje Respiratorio, lugares acondicionados para la atención intermedia, en el Centro de Convenciones y en la ex Maternidad Enrique C. Sotomayor ahora denominado Hospital Municipal Bicentenario, para asistir a los enfermos con oxigenoterapia, más de 120 mil kits alimenticios, repartidos para un total de 423.075 personas (hasta el momento), de los sectores vulnerables y más golpeados por la pandemia y una atención puerta a puerta, con personal médico que ausculta a los enfermos en sus casas y los redirige a los centros municipales de atención para salvarles la vida.

“En la casa nos morimos de hambre, pero en la calle nos mata el coronavirus”, argumentó Viteri, para programar su Plan Estratégico de Atención Puerta a Puerta. De allí se desprendió precisamente el convenio con las Naciones Unidas, el Banco de Alimentos Diakonía y la colaboración de la Iglesia, para proveer de alimento a miles de familias, que así pueden cumplir con el aislamiento obligatorio establecido, evitando los contagios por coronavirus.

Un año de bienestar con salud y acciones sociales.

La administración municipal ha estado dirigida a las personas más vulnerables y enfocada en el bienestar por sobre todo, dándoles una nueva cara a la ciudad y esperanza para cientos de personas: adultos mayores con terapia y atención médica a domicilio; operaciones gratuitas de rodillas, hombros, labio leporino y paladar hendido para menores; cirugías reconstructivas a mujeres sobrevivientes de cáncer de mamas o a las víctimas de violencia de género; operaciones de cataratas, entrega de 50 mil lentes gratuitos de lo que va y hasta el fin de este año, corrección de malformación del esternón colapsado a niños de 5 a 8 años, atención a jóvenes adictos a las drogas, exámenes como Rayos X, ecografía, y atención ambulatoria en unidades móviles que llegan periódicamente a todos los sectores del Guayaquil profundo, mejorando así la calidad de vida, priorizando la salud, devolviendo la alegría de vivir.

En solo 8 meses de gestión, la Dirección de Acción Social y Educación, con una inversión de casi 10 millones de dólares, benefició a más de un millón 200 mil personas. Continuaron y se reforzaron todos los programas sociales como el Bus Digital, Aulas Digitales, Design Thinking, Educación STEAM, Bachiller Digital, con 25 mil tablets anuales gratis, ahora con teclado y forro. Para el 2020, se instauró la entrega de mochilas con conectores USB a 182 mil estudiantes del Básico y Bachillerato, la entrega de casas, tablets, becas de francés y pases para la Metrovía para los mejores estudiantes del programa Jóvenes Ejemplares, implementando las becas de pregrado y maestrías con universidades internacionales con enseñanza en línea; 500 becas de carreras técnicas. Se beneficiaron casi cien mil niños, niñas, adolescentes, adultos y adultos mayores en estado de vulnerabilidad e indefensión a través de convenios sociales con fundaciones.

La salud mental fue atendida a través de terapias psicológicas, con talleres y conversatorios, porque el bienestar incluye el aspecto emocional y mental; una visión desprendida de la sensibilidad de la primera alcaldesa que ha tenido Guayaquil.

Obra pública

La obra pública municipal, así como los servicios públicos de mercados, recolección de basura, agua potable, alcantarillado, las instancias de primera respuesta, como los bomberos, no se paralizaron, ni en octubre, ni ahora con el coronavirus. Durante este período de un año, se ha continuado con el trabajo de asfalto, bacheo y reconformación de vías sin interrupción por un total de 2’300.000m2 abarcando toda la ciudad con una inversión de más de 15’200.000 dólares, y hasta finales del presente año se tiene planificado ejecutar 234 proyectos de asfaltado, relleno, construcción de veredas, bordillos y adoquinado por 9’634.272,51 dólares.

Se estiman 12 proyectos de obras financiadas externamente, con el programa CAF XIII, pavimentación integral de sectores populares como Bastión Popular, Flor del Bastión, El Fortín, Pascuales, Lomas de la Florida, Horizontes del Guerrero, Guasmos, y más. Así como la reconstrucción y ampliación de calzadas en la Vía a Daule, Juan Tanca Marengo, Juan León Mera-Bellavista, además del puente sobre el estero El Muerto. Continúa, además, la construcción de la Troncal 4 de la Metrovía, con un avance del 65%; el puente entre Daule y Guayaquil, con más del 85% por ciento de avance. Aparte de las obras que se implementan para la distribución de agua potable en los pocos sectores que aún no tienen el servicio y las de alcantarillado, que contempla la cobertura para 3 millones 200 mil habitantes a través de toda una infraestructura de canales, bombas impulsoras y plantas de tratamientos, como Las Exclusas, para un millón de habitantes, Los Merinos, para un millón 500 mil y Mi Lote, con lo que la ciudad habrá cubierto sus necesidades en esta materia para los próximos 30 años.

Repensando la ciudad ante la pandemia

Los ejes de movilidad, abastecimiento alimentario, desarrollo urbanístico, acceso tecnológico digital a través de la conectividad global, así como los proyectos tendentes a distribuir adecuadamente a la población en una ecuación directa con la satisfacción de necesidades básicas en sus sectores urbanos, reduciendo las distancias que recorrer, en una especie de descentralización de comercios, servicios y recreación, que ya empezaban a concretarse, sufrieron un giro de 180 grados tras la pandemia del coronavirus, que obligó a repensarlo todo y fue, en definitiva, un golpe de timón tomado sobre la marcha en un rumbo que cuenta con la convivencia controlada con el virus, una nueva forma de vivir y de concebir los proyectos.

“El virus lo cambió todo, nuestra forma de vivir, de trabajar, de producir, todo, y debemos adaptarnos para seguir adelante, como ya lo ha hecho Guayaquil siempre”, estimó la Alcaldesa porteña, en una de sus intervenciones públicas a propósito de las medidas restrictivas asumidas por la población.

Ahora, se han moldeado los principales ejes del Plan Maestro de desarrollo de la ciudad para este período y lo ha precipitado a la acción inmediata ante el necesario distanciamiento social. En movilidad se incrementan las frecuencias de las unidades de transporte urbano y se las distribuye de acuerdo con la afluencia de usuarios, ralentizados por una disposición nueva de horarios de entrada y de salida escalonados en el comercio y en las empresas; se implementa la Aerovía como alternativa para bajar la densidad en el transporte convencional entre Durán y Guayaquil, se reprograman obras viales, con veredas y ciclovías; se planifican nuevos mercados con nuevas modalidades de venta y horarios de atención, distribuidos racionalmente para favorecer el acortamiento de distancias para que cada sector guayaquileño pueda satisfacer todas sus necesidades de abastecimiento en su misma zona, al igual que la distribución de servicios y comercio, ‘todo cerca, todo a mano’.

El Teletrabajo se vuelve más parte de cada uno, con las labores desempeñadas en casa, disminuyen la confluencia de personas en los centros urbanos y, por ende, las posibilidades de contagios. “Esto nos ha dado la oportunidad de repensar la ciudad, proyectar un Guayaquil más inclusivo, más saludable, más tecnológico, verde y resiliente”, reza un informe técnico municipal sobre las proyecciones urbanísticas a futuro.

La modalidad de Teletrabajo se replica en todas las esferas y se implementan enseguida las clases virtuales con programas tutoriales para todos los niveles, emprendedores, innovadores y creativos de la productividad a través de la Empresa Pública de Innovación y Creatividad, Épico; las asistencias psicológicas y de atención médica, también avanzan con los programas municipales para no videntes, y de lenguaje para personas con discapacidad auditiva a través de la red.

Guayaquil se somete a una reingeniería para enfrentar la pandemia del siglo 21 y acepta el desafío de seguir adelante y ser un ejemplo de tenacidad, adaptación y cambio a las “nuevas normalidades” impuestas por el coronavirus y las exigencias de desarrollo y bienestar ciudadano.

Fuente: Municipio de Guayaquil

Digiqole ad

Artículos relacionados

Leave a Reply