Cien días de violencia racial en Estados Unidos

 Cien días de violencia racial en Estados Unidos

SAN FRANCISCO, CA- JUNE 6: Candlestick Point, once home for the San Franciso 49ers, is the backdrop of a Black Lives Matter march by local union members Saturday, June 6, 2020, in San Francisco, Calif. Civil rights activist and former 49ers quarterback Colin Kaepernick began his pro football career here, though he didnÕt begin his national anthem kneeling protest until the team moved to LeviÕs Stadium. (Karl Mondon/Bay Area News Group)

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Estados Unidos no ha se ha dado cuenta de los cien días de la muerte de George Floyd, el afroamericano al que la policía de la ciudad de Minneapolis mató por asfixia el 28 de mayo en un incidente que desencadenó la peor oleada de disturbios raciales de ese país en 52 años.

Acaso eso se deba a que, en estos cien días, las denuncias contra la policía por su maltrato -a veces, con consecuencias fatales- de la minoría afroamericana se han multiplicado, igual que los incidentes violentos, primero de algunos simpatizantes del movimiento ‘Black Lives Matter’ (Vidas Negras Importan, o BLM, según sus siglas en inglés) y, después, de grupos de ultraderecha, refiere elmundo.es.

El resultado ha sido un clima de tensión constante, alentado en buena medida por la clase política, en la que han muerto decenas de personas en todo tipo de enfrentamientos en el país.

El presidente, Donald Trump, ha optado por convertir el eslogan «ley y orden» en el eje de su campaña para la reelección y se ha negado a condenar los dos asesinatos perpetrados por un ultraderechista en Wisconsin la semana pasada, mientras que el Partido Demócrata -y en especial, la candidata a la vicepresidencia, Kamala Harris- simpatiza abiertamente con los manifestantes.

El coronavirus, así, ha pasado a un segundo plano, pese a que lleva 191.000 muertos.

Una protesta en contra de la violencia policial.

No solo nadie se ha acordado de los cien días de la muerte que desató la actual crisis. Es que los últimos fallecimientos están pasando casi desapercibidos. Ese es el caso del de Michael Forest Reinoehl, el militante de ultraizquierda que presuntamente asesinó el sábado pasado a Aaron Danielson, un simpatizante del grupo de ultraderecha ‘Patriot Prayer’ (Los Patriotas que Rezan) en la ciudad de Portland, en Oregon, que vive en un estado de batalla campal perpetuo desde hace más de tres meses.

Reinoehl fue muerto por la policía en la tarde del jueves (madrugada del viernes en España) en la ciudad de Olympia, en el estado de Washington -vecino de Oregon- cuando, al ir a ser detenido por la policía, sacó una pistola e hizo ademán de usarla contra las fuerzas del orden. Según las autoridades, el presunto asesino de Danielson llevaba más de una hora huyendo de la policía. Un detalle de la muerte ilustra la facilidad de la policía estadounidense para darle al gatillo: según el diario local The Olympian, testigos presenciales oyeron «entre 40 y 50 disparos». Dado que, de acuerdo con la versión oficial, Reinoehl no tuvo tiempo de usar su arma, cabe pensar que todos los tiros fueron de los agentes.

El fallecido había dado el día antes una entrevista a la web ‘Vice’, en la que había dado a entender implícitamente, que él era el asesino de Danielson. «No tuvo otra opción. Podía haberme quedado allí a ver cómo mataban a un amigo mío de color. Pero yo no iba a consentirlo», explica Reinoehl en el vídeo de la entrevista. Según ‘Vice’, Danielson ha sido el primer militante ultraderechista asesinado en varios años.

La mezcla explosiva de Portland

Todos esos incidentes han tenido lugar en Portland, una ciudad famosa por ser la sede de la empresa de zapatillas de deporte Nike, pero que, debido a su ubicación geográfica, es como una especie de Beirut en los 80 o de Bagdad tras la invasión de Irak, es decir, un punto de confluencia de grupos de ideologías opuestas y enemigos declarados.

La única diferencia es que aquí las discrepancias no son religiosas, sino políticas. La ciudad está cerca de la costa del Pacífico Noroeste de EE.UU, una zona llena de hippies y de movimientos ‘alternativos’.

Pero, a medida que se entra en el interior de esa región, en dirección a los estados de Idaho y Montana, empiezan a aparecer milicias de ultraderecha como los 3% (‘Los del 3%’), los Sovereign Citizens (‘Ciudadanos Soberanos’) y, también, grupos de mormones que practican más o menos abiertamente la poligamia.

La combinación de ambos grupos es, literalmente, una mezcla explosiva. La mejor manera de hacerse a la idea de las diferencias culturales entre esos movimientos es ver el afamado documental de Netflix ‘Wild Wild Country’, que narra cómo en la década de los 80 una disparatada secta hindú se asentó en el condado de Wasco, una zona rural muy conservadora situada a apenas una hora y cuarto en coche de Portland. (I)

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Paúl Herrera

Paúl Herrera

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