¿Candidatos o chimbadores?

 ¿Candidatos o chimbadores?
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Diego Araujo Sánchez (columnista)

Más de veinte posibles candidatos a presidente de la República se mencionan para las próximas elecciones. Con la proliferación de partidos y movimientos políticos, se multiplican también los aspirantes a Carondelet. Sin embargo, son muy pocos quienes tienen posibilidades reales de acercarse al sillón presidencial gracias al voto ciudadano. Los más entran a desempeñar, a fin de cuentas, el triste papel de chimbadores. En el habla ecuatoriana, estos son quienes antes que para ganar las elecciones se postulan para que otro político no triunfe en ellas.

El “Diccionario de la Lengua Española” señala que la palabra procede del quichua del Ecuador chimbana, “pasar, atravesar”; y añade: o del quechua del Perú chimpay “cruzar un río”. La “Enciclopedia Jurídica” de Rodrigo Borja, que nos remite al “Diccionario de Ecuatorianismos” de Carlos Joaquín Córdova, aclara, además, que la palabra chimbador nació en los remates públicos para designar a quien presenta una falsa oferta para presionar a los otros oferentes a subir las suyas; y que del tramposo subterfugio para lograr un mejor postor en los remates saltó la voz al campo político.

¿Cómo explicar la presencia de los chimbadores? Para Borja existen tres razones: corrupción, rencor o ingenuidad. La primera se produce por obra de intereses monetarios o por promesas burocráticas; la segunda, por el odio y la frustración que llevan a favorecer a rivales ideológicos; y, la tercera, “por un error de cálculo, falta de contacto con la realidad, una engañosa percepción o una ingenuidad política propia de personas de pocas luces, que siempre pecan de optimismos infundados…”

La profusión de candidatos solo confunde a los votantes, acentúa la desconfianza y escepticismo de estos hacia los políticos y sus partidos y favorece el surgimiento de cualquier outsider. ¿Cómo reconocer y valorar entre tantos candidatos y grupos las diferencias ideológicas, sus propuestas y planes para gobernar, sus eventuales cuadros capacitados para esa compleja tarea? ¿Los tienen siquiera? ¿O solo motiva su presencia en las elecciones la posibilidad de sacar ulterior tajada en el próximo Gobierno por las alianzas en la segunda ronda electoral o en la Legislatura a la hora de conformar una mayoría? ¿O les mueve otras razones, como beneficiarse de los fondos de campaña, para participar en procesos en donde saben que no tienen la menor posibilidad de triunfar?

La multiplicación de candidatos acentúa la dispersión del voto. Y esta da lugar a que lleguen a los primeros puestos candidatos y partidos con reducidos porcentajes de votación. El respaldo mayoritario es una necesaria fortaleza para quien deberá contar con ese apoyo a fin de enfrentar la pavorosa crisis sanitaria, económica y social que enfrenta el país en medio de la recesión mundial.

Tomado de diario El Comercio ec.

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