Balance 2021

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Por: César Augusto Sosa

El 2021 termina mejor de lo que empezó. La transición política que vivió el país por el cambio de gobierno tomó prácticamente el primer semestre del año y estuvo caracterizada por la incertidumbre electoral, el estancamiento económico y los vaivenes de un gobierno que estaba de salida y que no atinaba cómo manejar la pandemia por el covid-19.

El nuevo gobierno empezó bien, con la promesa cumplida de vacunar a 9 millones de personas en sus primeros 100 días. El exitoso plan de vacunación permitió ir flexibilizando las medidas restrictivas para reactivar la economía, aunque la aparición de la nueva variante ómicron es una amenaza para el año que está por empezar.

La reactivación económica depende de muchos factores, pero la vacunación ha sido fundamental, al punto que al cierre del 2021 no se presentan problemas de abastecimiento de dosis. Es previsible que las fiestas de fin de año aumenten los contagios, ponga presión en el sistema de salud y obligue a tomar medidas a inicios del próximo año.

Por otro lado, si bien aún no se alcanzan los niveles prepandemia, hay indicadores económicos que muestran una recuperación de las actividades productivas.

El Gobierno había empezado su gestión con una previsión de crecimiento del 2,8% para el presente año, pero el Banco Central revisó esa estimación al alza: 3,55%.

Se trata de un mejor escenario si se compara con el estancamiento de inicios de año, sin embargo, el país está lejos de la recuperación económica que registra la región.

En octubre pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) mejoró las previsiones de crecimiento de América Latina al 6,3%, medio punto por encima de su pronóstico de julio. En ese entonces, la previsión para Ecuador fue 2,8%, lo cual evidencia que el ‘efecto rebote’ tras la recesión del 2020 ha sido muy pobre en el caso ecuatoriano.

Hay países como Perú o Chile que prevén crecer este año a tasas de dos dígitos, lo que significa que su recuperación será más rápida. A Ecuador le tomará más años alcanzar los niveles prepandemia y eso significa que los objetivos de reducción de la pobreza o de mayores fuentes de empleo demorarán más tiempo que los países de la región.

Por ahora, la mejoría en los indicadores laborales es una señal de recuperación económica. Hasta noviembre pasado, el empleo adecuado subió cinco puntos, lo que significa que 530 000 personas más consiguieron un empleo formal durante el último año. El indicador de empleo adecuado está actualmente en 33,7%, pero hay que recordar que el 2019 había cerrado en 38,8%.

Asimismo, las recaudaciones de impuestos han crecido 13% entre enero y noviembre de este año respecto a igual período del 2019, debido a la reactivación económica.

Las exportaciones se han mantenido al alza a lo largo del año y también hay datos positivos en materia de inversión extranjera.

Las cifras del 2021 son levemente positivas respecto a un año de profunda recesión. Por eso, el crecimiento económico con equidad e inclusión deberá ser el objetivo del 2022.

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